Mundua


Teléfono: 961949193
Ubicación: C/ Joaquín Costa, 61 46005
    Valencia (València)
    España
Horario: Cierra lunes entero, y tardes de martes miércoles y domingos
Momentos: Cena
Tipo de cocina: Actualizada
Web: http://www.munduataberna.com/
Precio medio: 30.00€
Tapa, bebida, producto estrella: Tacos, molletes, bocados... Con las manos.

Valoración media :  
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5 estrellas de 6 valoraciones
Valoración 4 4
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33 comentarios sobre “Mundua

  • el 24 noviembre, 2019 a las 13:53
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    Ultimo acto oficial de la Peña Restauranteros en la bonita ciudad de Valencia, yo ya estaba reventado, alguna baja de ultima hora, normal, las fuerzas flaqueaban, mucha tralla, desde el viernes a la hora de comer, un sinvivir…

    Un joven Javi Linares, junto a su pareja Amparo y acompañados de un joven y profesional equipo, han montado esta taberna, Mundua, Mundo en euskera. Se nota su paso por las grandes cocinas de Donosti, en la ciudad paso por Gadhus, Nómada y Mar de Avellanes, tras el cierre de este ultimo se ha lanzado a una aventura personal, llena de sabor.

    Menú concertado por los sabios organizadores de la Peña, algo ligero, le debieron tan solo susurrar, porque este hombre no tiene noción de lo que es una comida ligera, es de los míos.

    Empezamos un menú degustación de 27€ (sin vino), que en su mayoría eran cosas para compartir, con algún plato individual, comida de sobra y sabrosa.

    Snack de bienvenida. Empezamos por unas empanadillas de tomate y bonito, con la masa de siempre, pero adornadas con un toque de mahonesa y bonito crudo, muy sabrosas.

    Ensaladilla vasca, bacalao ahumado, piquillo, muy rica, con unos ricos palitroques de pan, estilo la rusa, pero con el toque Mundua.

    El txipiron Mery. Ensalada (thai) de papaya madura, tirabeques, frutos secos, cebollino, wakame y tomates cherry, debajo de todo ello una brandada de arenque ahumado, y encima de todo unos txipirones Mery, un conjunto sabrosísimo, nos encantó, sabores, texturas como la de la papaya, notable ejecución.

    Cangrejito donostiarra. Cangrejo blanco rebozado, con txangurro a la donostiarra, rico cangrejo blando con un acompañante de lujo carne de centollo, otra grata sorpresa, joder con la taberna…

    Pulpo Pekín, con pulpo a baja temperatura, por cierto, de muy buena textura, hacen la elaboración china, con la salsa hoisin, acompañado del pato deshilachado pekin y cubierto con una rodaja de magret, la bomba, este hombre no tiene en su vocabulario, la palabra mesura, cada pase, con más sabor y todos con buen punch.

    Steak-pancake. Pancake con steak tartar, y cebollita, para seguir en la línea de ligereza, pa habernos matao…

    Taco de pollo con mole poblano y pico de gallo, creo que fue mi primer taco de estas características, pese a que no soy muy de picante, y que estaba reventado por el finde, hasta que no me lo acabé, no paré, y de hecho me encanto, ese toque de chocolate y el picante…

    Callos marineros. Para acabar con algo ligerito, que no, que no hay manera… guiso de callos de bacalao con huevo poche, que buenos estaban los joputas de los callos, y eso que me pilló cansado, empiezo por aquí el viernes, y todavía estoy untando…

    – Postres para compartir, de sobra, Mel i mató, tarta de queso y miel con helado de turrón y Apple crumble, manzana guisada y helado de vainilla, original la tarta de queso, la miel mola.

    Para beber unos ricos vinos, sencillos, pero apañados, aquí el amigo Aurelio hecho una mano en la elección, pero confieso que caté los dos primeros, y era tal la sed generada en mi paladar tras el finde salvaje, que me tome tres o cuatro cañitas bien tiradas, ahí flaqueé…

    Una experiencia muy buena, teniendo en cuenta que en otras ocasiones, tras estos maratones, no suelo ni acordarme de lo que cene el sábado, en este caso me dio pena llegar tan cascado, porque aunque disfruté, no lo suficiente para lo que se merece el trabajo de este local, gente joven, profesional, atenta, local desenfadado, muy recomendable, cocina de sabor, para tragones, eso si…

    499’25€, 10 PERSONAS, chapeau, gracias majos.

    Valoración 4
    Relación calidad-precio 5

  • el 3 junio, 2019 a las 09:49
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    Que bien se como en Mundua, lo que no es discutible allí es el sabor y el saber hacer del chef!!, ya tengo grabada en la mente y en el paladar dos o tres preparaciones adictivas, y eso es un problema porque te entra la adicción en vena y no puedes remediar el repetir, aunque solo sea por esos platos. Por ponerle un pequeñísimo pero (soy muy tiquismiquis) es todo comida contundente, potente y generosa, echo a faltar alguna preparación fresca ligera y picantona, que aligere la propuesta.
    Volveremos porque se come como Dios!!!
    Por cierto el menú de medio día (incluido uno que tienen los sábados) es espectacular.

    Valoración 4
    Relación calidad-precio 5
    • el 4 junio, 2019 a las 07:08
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      Yo no sé las veces que he ido ya, es una perdición.
      Precisamente la última vez hablé con Javi Linares sobre la contundencia de sus platos y contestó honesta y orgullosamente que esa era su propuesta, que lo sabían, pero que ellos eran así. Ole.
      Últimamente, el tema ya es irresistible, pues a dos minutos a pie tienes Terra à Vins, con lo que te tomas una buena copa de espumoso o generoso (algo de lo que flojean en Mundua) con una buena lata de aperitivo en Terra à Vins, te pasas a comer-cenar a Mundua y… ¿pa qué quiés más?

    • el 4 junio, 2019 a las 20:26
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      @aurelio sé que es su propuesta y que debe estar orgullosa de ella, adoro lo que hace y me encanta Mundua, pero entre sus propuestas de menú había un salmorejo con gamba muy original (si no recuerdo mal) que estaba riquísimo, fue como un oasis de frescura en un océano de riquísimas tentaciones pero contundentes, así que creo que hasta ellos saben que hay que intercalar propuestas “oasis” en su repertorio. Tengo unas ganas locas de volver a por un taco!!!!!

  • el 29 mayo, 2019 a las 17:38
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    Muchas ganas tenia de probar este sitio. Alfonso de Malkebien ya me lo recomendó en su día, y luego las opiniones de ilustres gáudaros acrecentaron mis deseos… Al final pude ir un sábado a mediodía y la verdad es que disfruté.

    El local ya esta descrito en anteriores comentarios y, sintetizando, es informal pero acogedor.

    Tomamos el menú (no tienen o yo no vi carta ), consintiente en:

    Snack:
    . Pastel de corvina de roca con pasta kataifi y swett chilli

    Entrantes:
    . Ensaladilla (la cual sustituyó al primer entrante que era Crema de puerro, Gambón y Parmesano). Solicitamos que nos lo cambiaran y no pusieron ninguna objeción.
    . Cubanito de cazón en adobo
    . Huevo a baja temperatura con guiso de garbanzo y papada

    Principal:
    . Arroz meloso de manitas y sepia

    Postre
    . Pantxineta con crema de coco

    Servicio rápido, ágil y cercano. Carta de vinos corta pero suficiente.

    La comida me recordó a Gadhus en cuanto a originalidad, platos redondos, con respeto absoluto a la materia prima, pero siempre con toques sutiles de combinación de sabores que logran platos de una enorme originalidad. Mucha técnica (el pastel de corvina que logra que un snack sea un plato con todas las letras), toques de cocina tradicional (ese caldo de garbanzos con enorme sabor y garbanzos perfectos en textura), mostrando un ARROZ (en mayúsculas) simplemente perfecto.

    Resumiendo, originalidad, inquietud, sabor profundo y dominio de la cocción. Si a eso le añadimos una extraordinaria RPC, se puede pedir mas a un restaurante? Mi opinión es que ese menú de 20 euros vale infinitamente mas de lo que cuesta. Y eso, en los tiempos que vivimos es muchísimo…

    Valoración 4
    Relación calidad-precio 5
  • el 25 marzo, 2019 a las 18:38
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    Desde hace apenas un par de meses ha empezado a resonar con fuerza en el panorama hostelero de Valencia el nombre de este restaurante: Mundua. Arranca desde la sencillez y la humildad, aunque ello no ha evitado que se haya hecho sentir entre quienes seguimos la actualidad gastronómica de la capital del Turia. Al frente del mismo se sitúan Amparo y Javi. Ella atiende en sala de manera eficaz y agradable. Él oficia en cocina y, a pesar de su juventud y según se puede leer en algunos artículos, cuenta con una dilatada experiencia en algunos de los gastro restaurantes de más éxito en los últimos años en Valencia: Mercat bar de Quique Dacosta, Nómada de Begoña Rodrigo, pero, sobre todo, el restaurante Gadhus de Alfonso Gallego donde ya tuve oportunidad de probar su cocina.

    El local se encuentra en la zona de Cánovas, en plena barriada de l’eixample y muy cercano al concurrido barrio de Russafa. Se trata de un bajo comercial de gran profundidad y pocos metros de fachada, pero que se ha sabido decorar con gusto consiguiendo evitar el “efecto tubo” que suelen transmitir los locales con esta planta. Colores cálidos, madera y una combinación perfecta entre elementos de carácter más rústico (la gran puerta o las vigas de madera) y tradicional con otros mucho más actuales (las sillas, las lámparas, etc).

    Fuimos a comer a mediodía el día 18 de marzo en plenas fiestas falleras. La reserva se hizo telefónicamente no muchos días antes, pero la verdad es que el local presentaba un lleno absoluto. Mesa redondita para dos personas, un pelín pequeña, aunque tal defecto se solventa a la perfección con la mesa auxiliar que hay junto a ésta y que nos permite dejar el vino, el pan, etc.

    Nos ofrecen el menú en el que cada comensal debe elegir el segundo (entre tres opciones) y el postre (entre dos propuestas). Los entrantes, tres, ya vienen marcados por cocina y son para compartir. El precio de 19,50 es inmejorable. Decidimos compartir todo:

    Empanadilla de titaina: Pequeño aperitivo de cortesía. Es una empanadilla frita de cobertura extremadamente fina y crujiente y con un relleno muy típico de la ciudad, especialmente del barrio del Cabañal: la titaina, elaborada con tomate, pimiento rojo, atún y piñones. Muy rica.

    Mincho de Almussafes y queso de cabra: El bocadillo Almussafes se prepara con sobrasada, cebolla pochada y queso y ha conseguido hacerse famoso en la mayoría de localidades de la provincia. En Mundua se sustituye el pan tradicional por un mincho o coqueta de dacsa (coca de maíz) y se usa el queso de cabra que llega bien fundido y perfectamente fusionado con el resto de ingredientes. Se corona con unos brotes que dan frescura y vistosidad al conjunto.

    Ceviche de mejillón y txipirón: Una pequeña degustación de un peculiar ceviche por el uso de unos productos menos convencionales y por un aliño también diferente en el que prevalecen los toques del jengibre por encima del habitual sabor a cilantro. Original.

    Huevo a baja temperatura con blanquet y tirabeques: El huevo se presenta rebozado en panko y frito sobre los tirabeques levemente cocinados y el fondo que se ha preparado con el blanquet, embutido típicamente valenciano. Si bien la cobertura resulta un tanto gruesa y algo “basta”, el conjunto ciertamente está rico.

    – Cuando pensamos que vamos a pasar a los segundos, no sirven unos tacos de pollo con mole, que no figuraban en el menú. Nos dicen que alguien que sabe de nuestra estancia hoy aquí (enseguida sé muy bien quien es) se ha encargado de llamar y pedir al equipo de Mundua que nos saquen algún plato más. Los tacos están riquísimos con una rica base de tortita de maíz y un relleno abundante y sabroso.

    Arroz meloso de ave y roget: Destaca sobre todo el fondo sápido del arroz que está muy conseguido y sustancioso. El grano, sin embargo, aunque sigue entero, está un tanto pasadito de cocción aunque existen tantos gustos sobre el punto de cocción de los arroces como comensales somos sobre la faz de la tierra.

    – Segunda sorpresa (y esto ya parece una broma pesada por lo llenos que empezamos a estar): hamburguesa de pulled pork. Perfecto el bollo o pan el que se presenta el bocata, esponjoso y con un leve toque dulzón, y riquísima la hamburguesa al estilo pibil.

    Alubias con conejo y manitas de cerdo: Segundo principal que habíamos elegido junto al arroz. Se usan las alubias negras, el conejo desmenuzado, y la carnaza de las manitas que ejerce como ligazón aportando melosidad y sabor. Se contrarresta la contundencia del plato con unas piparras encurtidas que aportan frescura y acidez. Plato de cuchara delicioso.

    Xocolatà y bunyols de carabassa: Los bunyols constituyen uno de los bocados dulces más representativos de la repostería valenciana. En fallas se toman por toneladas y Javi Linares rinde aquí un sentido homenaje con su versión que supera claramente a la mayoría de los que se sirven en los puestos ambulantes que te encuentras por doquier. Esponjosos, exentos de grasa y con un corazón de crema de calabaza delicioso.

    Torrija de horchata: Rica también, aunque, llegados a este punto, andamos ya muy justitos de apetito. Totalmente artesanal, muy jugosa. Lástima llegar así, jeje.

    La carta de vinos no es muy larga, pero tiene interesantes propuestas que no se suelen encontrar fácilmente. Tomamos una botella de Flor de Ahillas, un blanco valenciano elaborado con variedad merseguera que tomo habitualmente en casa, pero que pedí aquí porqué me encanta y quería que lo probase quien me acompañaba en esta ocasión. Después tomamos una botella de “el Marciano 2016” de Alfredo Maestro, vino natural elaborado con uva garnacha de la zona de Gredos que hacía tiempo que no probaba y me volvió a encantar.

    Valoración 4
    Relación calidad-precio 5
  • el 10 febrero, 2019 a las 22:19
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    A Javi Linares lo echábamos mucho, pero mucho de menos y por fin asomó la cabeza y nos presentó su nuevo proyecto, muy Javi Linares, muy cocina del mundo, bien especiada y trabajada.

    Ubicado en la zona de Cánovas, es un bonito restaurante de decoración moderna y funcional, con una buena distribución de mesas y una atmósfera relajada en la que colabora un servicio amable y cercano. Al fondo, con la cocina abierta, se encuentra el monstruo de los bocatas, porque el Linares es un experto en bocatas, entendiendo aquí desde un clásico bocadillo a un bao o un taco.

    La carta es sencilla, no muy larga pero llena de platos apetitosos, de esos lugares donde lo que no pruebas lo guardas en la recámara para tu próxima visita.

    Tomamos una ensaladilla de caballa muy rica, preludio de lo que venía a continuación.
    Guiso de alcachofas con una meunière de mantequilla tostada, chicharrones, yema de huevo y foie. Ahí es nada. Platazo de temporada, bien parido y mejor ejecutado.
    Hamburguesa de pulled pork, un golpe de sabor en el cielo del paladar, con la carga justa la salsa especiada y un buen pan.
    Taco mole, en mi caso, de carne de cerdo, aunque el canónico es el de carne de pollo. Un mole excepcional y muy personal, lo que lo hace aún mejor por su originalidad. Eché en falta algo más de picante, pero todo se andará.
    Canelón masala, otra de sabor extremo, de viajes a tierras exóticas sin moverse de la mesa del restaurante.

    Carta de vinos corta, imagino que en construcción y en la que se echa en falta más espumosos, que son los grandes aliados de estas cocinas especiadas y picantes, pero también es cierto que la parroquia manda y ya veremos cómo responde el cliente de esta taberna de sabores del mundo.

    Larga y próspera vida a Mundua.

    Valoración 4
    Relación calidad-precio 5

  • el 22 enero, 2019 a las 20:14
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    Qué ganas, pero qué ganas tenía de que por fin abriera su negocio propio Javi Linares. Le vengo siguiendo la pista desde Gadhus, luego Nómada… siempre con propuestas atrevidas, imaginativas y sápidas.
    Y hoy ha sido el día, hoy ha abierto su Mundua (“el mundo” en euskera, toda una declaración de intenciones).
    Parecía que iba a ser una bocatería en un lugar pequeño… ¡Sorpresa! Es una taberna de tomo y lomo, de nuevo cuño, en un bajo muy guapo, en el centro de Valencia. ¡Ooole tus gúe….!
    Local muy cool, preciosa decoración, aire moderno, fresco, actual. Muy cómodo y espacioso, han sacrificado plazas para que los que estén, estén a gusto.
    Dispone de menú de mediodía a diario, y menú degustación y carta el finde. La carta tiene 16 referencias, no más, pues en palabras de Javi Linares: “quiero que los 16 platillos que ofrezco sean de 10, cada uno de ellos y siempre”. Y va camino de conseguirlo.
    Entre esas 16 referencias, parece mentira, pero encuentras de todo. Croquetas, tacos, molletes, ensaladillas, guiso, curry, pescados y hasta txuleta.
    Yo tomé:
    —–
    “Croqueta de pollo asado con limón a la brasa y tomillo” / “Guiso de alcachofas con foie, yema de huevo, mantequilla tostada y chicharrones de cerdo” / “Mollete de cazón en adobo y pimientos verdes fritos” / “Taco de pollo con mole poblano y pico de gallo” / “Kokotxas al pil pil con caldo de jamón nº5”
    —–
    Tremendo, todo estupendo, sabores envolventes, trazas punzantes, ligazones en fondos, diversión en cada plato. Aquí hay escuela amigos, aquí hay manos, aquí hay ganas e ilusión.
    La carta de vinos correcta y comedida, bien compensada. Yo iba solo y opté por tomar alguna copita de cava valenciano ecológico y resultón, Ciento Volando.
    El servicio, en total sintonía con la cocina, capitaneado por Amparo, qué profesional, qué agradable y qué bien gestiona el estrés. Daba igual que fuera el primer servicio, la inauguración, que todo fuera nuevo, que hubiera mucha gente…. Nunca se descompuso ni perdió la sonrisa, todo lo contrario.
    Por cierto, al fondo de la sala, pegada ya a la cocina (cocina vista, puedes observar a Javi y compañía en plena acción, un show) hay una pequeña y cuca barrita como para 4 o 5 pax… ¿Adivinan dónde comí?
    Apunten: Mundua, un sitio para gossssar de una “cocina de encuentros” como ellos le llaman.
    No va más!

    Valoración 4
    Relación calidad-precio 4

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