Los humanos somos omnívoros

Según el listado de los cien platos más populares del mundo elaborado por Taste Atlas, basado en las opiniones de chefs y expertos en gastronomía de cada lugar, los platos de carne son mayoría en el top cien, con 18 en total, seguidos de los guisos y la pasta con diez platos. Como datos curiosos, señalar que el numero uno lo ocupa el sushi y que nuestra paella está colocada en el noveno lugar.

Queda claro que el consumo de carne impera en las preferencias y costumbres, incluso a nivel mundial, a pesar de que muchas opiniones preconizan el abstenerse de comerla, sobre todo de tipo roja y/o procesada. Debemos aceptar la norma de ingesta de 100 gramos diarios de carne, de los cuales solo deben ser 60 gramos de tipo carne roja y desechando la carne procesada.

Somos omnívoros

No debemos olvidar que el ser humano es omnívoro, con una dentición que sirve para comer de todo. Hay escritos firmados por plumas nada dudosas que dicen que hace dos millones de años, el hecho de que la vegetación empezara a escasear empujó a los homínidos a aprovechar los cadáveres de los animales. Y este detalle llevó evolutivamente al agrandamiento físico del cerebro, que caracterizó la evolución hacia los seres humanos.

Y además, a muchos de nosotros “nos gusta la carne”, pues en nuestra boca genera una serie de sensaciones y sabores que pocos alimentos vegetarianos consiguen y, en nuestro sentido olfativo, tras ser cocinada, genera unas agradables percepciones, por su complicidad bioquímica.

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Conservación de la carne

La conservación de la carne, para protegerla de un deterioro biológico, ha sido un gran reto durante toda la historia humana. Los métodos más antiguos tienen por lo menos 4.000 años, en el fondo, tratamientos para hacer la carne inhóspita para los microbios.

Secar la carne al sol, al viento, junto al fuego, elimina suficiente agua para detener el crecimiento bacteriano. El humo deposita sustancias bactericidas en la superficie de la carne. Otro sistema ha sido el cubrirla de sal, pues permite el crecimiento de unos pocos microbios inofensivos que ayudan a repeler a los nocivos. A todos nosotros nos vienen a la mente los jamones, las cecinas o los escabechados.

En la revolución industrial creció un nuevo enfoque: preservar la carne, no alterándola en sí misma sino alterando su entorno, llegando al enlatado, encerrando la carne cocinada en recipientes estériles cerrados herméticamente. Y otros métodos, a enumerar simplemente, han sido la refrigeración o congelación.

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La calidad de la carne

La calidad de la carne viene determinada por muchos factores, pudiendo destacar en un principio la raza, el pasto, los cuidados de sus criadores y la edad de su sacrificio, y estos factores se pueden quizás resumir en la frase: “La carne con sabor pleno procede de animales que han vivido una vida plena” que asegura Harold McGee. Otros factores a considerar son el método de sacrifico y el trato posterior de la misma.

La carne está compuesta aproximadamente de un 75% de agua, 20% de proteínas y un 3% de grasa. La cantidad y calidad de la grasa varía en función de la raza del animal, de su dieta y de los microbios existentes en su tracto gastrointestinal.

Lo ideal es que la grasa, en su mayor porcentaje, esté infiltrada entre las fibras musculares y no en su perímetro. Este detalle es más frecuente encontrarlo en carnes de bueyes, de vacas “machorras” o en alguna otra raza de vacuno, como la tudanca cántabra, llegando en ocasiones a generar su consumo sensaciones que recuerdan a la carne de caza. Su composición y la disposición de su grasa permiten maduraciones sin que su carne se reseque.

La grasa también es parte fundamental en la sensación de ternura de la carne, pues debilita y separa las masas musculares y se derrite al calentarla, lubricando y separando aun más unas fibras de otras. Todo ello sin olvidar que la grasa da su sabor característico a las carnes, sobre todo a las de vaca.

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Respecto al trato de la carne tras su sacrifico, debemos tener presente la frase: “Como al queso y al vino, a la carne la beneficia un cierto periodo de envejecimiento”.

Y aquí tenemos dos extremos: por una parte, cierta carne que podemos encontrar en los lineales de algunos supermercados, donde se puede ver roja y brillante, para que dure más días en los expositores; y por otra, tenemos las largas maduraciones, llegando en algunos casos a más de 300 días, logrando que los enzimas rompan las uniones de las fibras musculares, aumentado su ternura y además, generando aromas que nos recuerdan a los frutos secos.

Todos nos hemos hecho esta pregunta: ¿Cuál es el tiempo ideal de maduración de una carne de vacuno? Las respuestas pueden ser de lo más variado, pero me atrevo a asegurar que actualmente se habla de entre 4 a 6 semanas, como norma a seguir. Luego hay gustos y opiniones muy divergentes.

 

Vegetarianos

La carne también es uno de los alimentos mas rechazados, pues para su consumo es necesario causar la muerte a otros entes vivos, que también sienten miedo y dolor, y cuya carne se parece a la nuestra.

Seguro que ustedes, estimados lectores, echan en falta unas líneas sobre los vegetarianos. Por problema de espacio, dejo las mismas para otra semana, no sin antes recordar que personajes tan admirados y significativos en muy distintos campos, como Leonardo Da Vinci, Thomas Edison, Albert Einstein, Mahatma Gandhi o Bernard Shaw, fueron vegetarianos o propugnaban que no se consumiese carne.

Hace más de cien años, Christian Morgenstern afirmó: “Si el hombre civilizado moderno tuviera que matar a los animales para comer, el número de vegetarianos aumentaría astronómicamente”

Y me despido con una frase respecto al tema, que solo podría ser de Groucho Marx: “Yo no soy vegetariano, pero como animales que sí lo son.”

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21 Comments
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Javier de Castro
7 años atrás
Reply to  Jose

Interesante artículo de Jorge Guitián. Yo también creo que alimentación y gastronomía deberían figurar en los planes de estudio de educación primaria y secundaria.

Jose
7 años atrás

Es un tipo con criterio, conocimiento y mesura.

Saludos,

Jose

Javier de Castro
7 años atrás
Reply to  Jose

Ciertamente. Le sigo, a él y a Anna.

Dani C.
7 años atrás
Reply to  Jose

Estoy de acuerdo en que en hay más rechazo por los vegetales que por la carne, sin lugar a dudas. Lo que creo que quiere decir Gabriel es que hay movimientos ideológicos contra la carne y no los hay contra las verduras.

Visto desde fuera, me parece a mí habláis de cosas distintas.

PD: Interesante post en el que sin lugar a dudas da una visión muy realista, a la par que triste, de la situación.

Saludos
Dani

Jose
7 años atrás
Reply to  Dani C.

… y está bien que tengamos aproximaciones distintas al asunto. No es nada malo disentir 😉

Ciertamente no me consta militancia anti-verde, como sí la hay anti-carne. Quizá los anti-venenos-blancos sean el dieléctrico entrambos

Saludos,

Jose

bluffant
7 años atrás

Muy interesante! Me pasa un poco como a @javier_de_castro cada vez como menos carne, pero si me he vuelto más selectivo en la carne que como (no me vale cualquier parte ni cualquier animal) he aumentado mi consumo de pescado, verduras y legumbres. Cada vez disfruto más sacándolo el máximo partido aun simple napicol o a una simple chirivía.
Pero he de decir que uno de mis platos preferidos es el tournedo rossini, con eso te lo digo todo!.
Sí te digo, que a mí no me avergüenza comer carne aun sabiendo que proviene de un animal que ha tenido que ser sacrificado, considero que forma parte de una alimentación completa, saludable y si disfruta una barbaridad, digo esto porque muchas veces me han intentado convencer del carácter genocida de ser omnivoro.
Máximo respeto a la elección Vegana.

Javier de Castro
7 años atrás

Buen resumen, gracias Gabriel.

Tengo que reconocer que cada vez tomo menos carne y valoro más los platos de pescado, ensaladas y verduras. Sin embargo, aprecio cada vez más la calidad de la carne. Una buena pieza en su justo punto de maduración y bien preparada es un festival. De hecho, el jueves recogeré un “alijo” que me tiene preparado mi amiga @natalia.

Javier de Castro
7 años atrás

Ciertamente, olvidé mencionar las legumbres, también de consumo creciente en mi caso. Ya te comentaré, me dicen que es una vaca con una infiltración excepcional que ha sido madurada. Ya daré más detalles.

Jose
7 años atrás

Todos somos omnívoros, pero algunos más que otros.
Es curioso. Dices al final del artículo que la carne es de lo más rechazados. Desde mi nunca humilde punto de vista es al contrario. Es el más rechazado por vegetarianos, claro, pero estos suponen un porcentaje mínimo de población. Ruidoso, eso sí, pero mínimo.
Lo más rechazado… ¡son las verduras! Mirad a vuestro alrededor, ¿cuántos de nuestros compañeros especímenes omnívoros realmente comen de todo? Si, verdes verduras, legumbres, cereales, frutas… Eso sí, carne (sin hueso) y pescados (sencillitos de comeeeer), sin problema, pero ¡ay lo que no es proteína animal!

Somos omnívoros, pero cada vez menos.

Saludos,

Jose

Aurelio G-M
7 años atrás

Estoy de acuerdo con .
Es cierto que hay mucha gente que no come verduras ni fruta, pero no la rechazan, no la repudian, no la obvian por motivos ideológicos o por principios, simplemente no les gusta y no la consideran a la hora de diseñar sus menús, sin más transcendencia.
Eso es diferente a montar plataformas o a hacer de ello casi un modo de vida como los vegetarianos y/o los veganos (a los que respeto profundamente, como no podía ser de otro manera, siempre y cuando ellos me respeten a mí, como es el caso de nuestra querida Ana.)
Sin ir más lejos, existen los restaurantes vegetarianos, y en ellos sólo se sirven vegetales (y alguna otra cosilla si no son veganos) pero no hay restaurantes “carnivorianos” en los que no se den vegetales. Es más, en todos los restaurantes “de carne”, te dan ensalada, o pimientos asados, o verduras plancha como acompañantes.
Absolutamente nada que ver una cosa con la otra en mi opinión, tampoco humilde,
Saludos a ambos

Jose
7 años atrás
Reply to  Aurelio G-M

Disiento con ambos, estimados. La no asociación no obsta para su confirmada existencia. Yo, ateo, doy fe.

Continuamente, varias veces al día, observo ese comportamiento no-omnívoro. Carne ¡guay!. Pescado… ‘¡meh!. Verde… ¿tamos locos o a dieta? No vale el decir que la legumbre requiere esfuerzo. Yyyyyyyyyya…. y una barbacoa no. Que pierde todo quisque el culo sandunguero al olor de la chasca.

Nada más fácil que una ensalada. Que como preguntaba en modo ubi sunt Ferrán Adriá (algo así como): Si pongo un tomate en un plato, ¿es cocinar? Es más sencillo, incluso, que poner un filete en la sartén o hacer una tortilla francesa.

El panorama, en mi jamás humilde opinión, se ha alargado. Comemos alimentos de otro mundo. Y se ha estrechado. No comemos las acelgas del tío abuelo de nuestro cuñao. Por cierto, preguntad a vuestro entorno (no valen cocinetas ni gaudarus) cuando fue la última vez que cocinaron voluntariamente acelgas, espinacas, coliflor, brecol, coles de bruselas, endivias, rábanos, nabos, alcachofas (frescas), guisantes (frescos), habas (frescas), trigo sarraceno (sí, no es un producto nuevo), alcuzcuz (su propio nombre nos dice que no es un producto nuevo).

… ooooooooo… que han comprado un pescado que no sea: Merluza, sardina, boquerón, lubina, dorada, besugo, rodaballo.

… oooooooo… que han comprado una carne con hueso y no vale chuletón. ¡Ondia! O un pollo entero y lo han pedido a trozos.

Y lo dicho, no vale ni cocinetas ni gauduros :-p :-p :-p

Saludos,

Jose

Aurelio G-M
7 años atrás
Reply to  Jose

No hablamos de lo mismo Jose, entiendo por dónde vas, pero no hablamos de lo mismo.
Una cosa es “rechazar” (que es lo lo que yo hablo, de lo que hablaba Gabriel) y otra es obviar, desconsiderar (que creo, por que me cuesta un poco entenderte, que es de lo que tú hablas).
Una cosa es oponerse, y otra evitar.
En una hay un matiz de fuerza, de oposición, resistencia, de denegación, y en la otra no, en la otra solo se evita o rehuye.
Las acciones y las consecuencias son absolutamente diferentes.
Insisto que veo, creo, por dónde vas. ¿Hay mucha gente que sólo come pescados o vegetales o partes o estados de los mismos fáciles, o prácticamente no los come? Sí, totalmente de acuerdo. Pero… lo dicho, has hablado de que las verduras son lo más “rechazado” y… pues eso oiga.
Saludos

Jose
7 años atrás
Reply to  Aurelio G-M

… sigo en desacuerdo e item más: Los “”venenos”” blancos. Azúcar, leche, harina. Son más repudiados y rechazados que la carne. De largolargo.

Saludos,

Jose

Aurelio G-M
7 años atrás

Enhorabuena por este “tratado” Gabriel, pedazo de post. Ya estoy deseando ver ese artículo que anuncias de los vegetarianos.
Una pregunta, ¿qué es “vaca machorra”? Me lo puedo imaginar pero…