Ubicación: Carrer Verge del Fonament, 37
Benisanó (Valencia/València)
España
Código Postal: 46181
Teléfono: 962792158
Horario: Cierra domingos noche.
Menciones: Recomendado Repsol
Tipo de cocina: Arroces, De mercado, y Valenciana
Te puede interesar: Con reservado, Fácil aparcamiento, y Vino por copas
Web: https://hotel-rioja.es/
Precio estimado: 70,00€

Había estado anteriormente en el Rioja, Benissanó (leed reseña de más abajo), pero siempre para comer. Y tenía pendiente yo ir a cenar, así que una noche de agosto que andaba errabundo y meditabundo, a la par que de Rodríguez, para ya que fui a darme un homenaje, por supuesto obviando su célebre paella valenciana a leña y demás arroces.
Me apetecía cenar de “morrudeo” que decimos en Aragón, todo cositas de capricho y nada muy contundente, así que…
—————
• Gilda de arenque con helado de tomate del penjar
• Corte de helado de cebolla dulce y ajo negro
• Ostra nº 2 del D’Olus D’Oléron Marennes
• Ostra con Perdiz roja escabechada
• Flor de calabacín rellena de galera y pescadilla
• Cigarra de mar
• Pan cristal de steak tartar de vaca con 21 días de maduración
• Queso de cabra de Bodegas Cerrón
• Tarta de chocolate de Guanajá con aceite y sal
—————
Y, para beber, me puse en manos de Virginia, la “jefa” (que capitanea un servicio de lo más profesional y discreto compuesto esa noche por una amable africana y un encantador mexicano), y me sacó, por copas, estas cositas:
• Raventós i Blanc Blanc de blancs 2024 Conca del Riu Anoia / Arzuaga Rosae 2025 D.O. Ribera del Duero / Jable de Tao 2023 D.O. Lanzarote / El Nogal Pago de los Capellanes 2019 D.O. Ribera del Duero
Qué festival, qué bien comí y qué bien bebí, de verdad que salí satisfecho, feliz y contento. Todo extraordinario.
El único lunar, que no es tal, porque hablo de tamaño y no de calidad ni sabor, es el corte de helado, minúsculo.
Y la sorpresa de la noche fue la cigarra de mar, qué bocado tan exquisito. Nunca la había probado
𝘚𝘤𝘺𝘭𝘭𝘢𝘳𝘪𝘥𝘦𝘴 𝘭𝘢𝘵𝘶𝘴, un crustáceo esencialmente mediterráneo, pariente del santiaguiño atlántico, llamado de mil formas en función de la zona: cigarra de mar, zapatilla, langosta mocha, langosta canaria, esclop, cigala mallorquina, cigala real, cigarrón… que resulta bastante desconocido, por lo que no se presta a la pesca industrial, pero sí resulta una presa codiciada de buceadores debido a su alto valor gastronómico. Había probado varias veces los santiaguiños, nunca la cigarra de mar, que es mucho más grande que éstos, como tres veces mayor. Disfruté de una pieza de casi medio kilo cocinada a las mil maravillas (según me chivaron, a la plancha y rematada con un golpe de horno de vapor).
Una lokura.
Y en cuanto a los vinos, destaco sin duda el Jable de Tao 2023, un pedazo de coupage canario (malvasía volcánica, listán blanco, listán negro y diego), qué barbaridad de blanco, muy lejos de los clichés lanzaroteños, jugoso, mantequilloso, fresco, especiado, con notitas de sulfuroso sí, pero casi que escondidas.
Volveré, cómo no.
Llevaba yo un tiempo queriendo ir, empujado por la lectura de varios testimonios recientes de fuentes de máxima credibilidad para mí, que hablaban de que en el Restaurante Rioja se hacían de los mejores arroces de Valencia. El empujón definitivo me lo dio Juan Carlos, de Sentir Gastro Mercat, cuando me comentó que ahí tenían una carta de vinos inigualable.
Yo tenía mis reservas porque había estado hace como 25 años y no me había dicho nada, recordaba como un lugar humilde, con encanto, eso sí, compuesto por un conjunto de habitáculos tipo cuevas encaladas, y con un arroz psssss. Pero oye, quizás habrán cambiado mucho, me dije. Y para allá que fuimos, a Benissanó, una población que se encuentra a 28 km de Valencia.
Juer, cómo ha cambiado esto me dije nada más entrar, vaya reforma: instalaciones de gran nivel, una sala espaciosa, con mesas enormes, vestidas por impolutos manteles blancos de calidad, vajillas y cristalerías de alta gama, una cava maravillosa muy protagonista repleta de vinos top, las paredes forradas por estanterías que contenían una gran variedad de destilados premium… Tanto había cambiado que, a la postre, hablando con @dani, me di cuenta de que este no era el sitio que había visitado en el pasado, ése era del Levante, que al parecer sigue igual que entonces y que se halla a unos metros del Rioja, en la misma carretera que cruza el pueblo.
Nos acomodamos maravillosamente en una gran mesa redonda los 4 comensales que íbamos, y continuamos flipando al ver la carta: además de los arroces, cocina de mercado con cierta creatividad, con maneras de alta restauración.
Todo al centro:
—————
• Corazón de cogollo con perdiz roja en escabeche cítrico
• Erizo de mar con espuma de kimchi
• Pastisset de foie y compota de boniato
• Alcachofa en tempura con panceta ibérica, trufa y crema de boletus
• Coca de berenjena a la llama con lomo de sardina ahumada y parmesano
• Paella valenciana a la leña de naranjo
• Crêpes Suzette
—————
Mucho más que arroces, el Rioja es mucho más que arroces.
La paella, paella valenciana a la leña de naranjo, que fue colocada, al uso valenciano, en el centro de la mesa para que cada uno comiéramos directamente de ella, pues respondía a los cánones: capa fina de arroz, grano entero en el punto que toca, poco o nada aceitosa… Pero tuvo dos fallos a mi gusto: uno, bueno, pasable, pues alguno de los trozos de pollo eran enormes, desmesurados, y casi que además demasiado numerosos, entorpecían la ganchada del ansiado arroz; y el otro pues ya menos pasable, salió tibio de temperatura, juer qué rabia.
Los entrantes, estupendos todos, materias primas de gran calidad, cocinadas y combinadas con clase y escuela.
Las crêpes Suzette, maravillosas, elaboradas, cómo no, en sala, académicamente, y riquísimas, pero riquísimas de verdad.
Vamos al tema vinos. Vaaaaaaya pedazo de carta de vinos, qué barbaridad, eso sí, aviso a clasicones frikis, vía QR. Qué despliegue de poderío, con deciros que conté más de 200, ¡200! referencias de champagnes… Pero amigo, vimos que tenían una botellita de mi variedad blanca fetiche y la pedimos de cabeza: Prager Hinter der Burg Grüner Veltliner Federspiel 2021 Wachau DAC (Austria). Y cuando murió, me sacaron dos copitas de un vino tinto que me recomendó la sumiller y que embotellan para ellos en magnum, Martínez Lacuesta Campeador Gran Reserva 2012, Rioja DOCa. Bien bebidos salimos, sí señor, y en coperío brutal, Riedel altísima gama.
Servicio muy elegante, todo damas, correctas y profesionales, aunque si les cambiabas el paso, tardaban en reaccionar.
Pues no, no, no es el Levante, no, nada más lejos, aunque estén tan cerca. Volveremos, cómo no, a ver si en esta ocasión el arroz sale a la temperatura que toca. Seguro que sí.
Es una apuesta segura, pero como no eres muy arrocero, no te lo recomendé con el suficiente ímpetu XD
Lo que no recoraba era esa carta de vinos tan extensa.
Un saludo
Dani
Pues es que ya sabes que no soy muy arrocero y por tanto presto poca atención a las recomendaciones de restaurantes de ese perfil…
De hecho, cuando he ido a meter la reseña, me ha sorprendido que hubiera una valoración ya tuya y de Javier.
Lo de la carta de vinos, de verdad que es algo espectacular, yo no recuerdo en Valencia haber visto una carta más amplia que esta.
QR killed the winelover star https://youtu.be/jjz23Q92A4s
I love QR, bró 😜🤷♀️😜
Pues yo no me apaño si la lista de vinos es grande. Si es en papel, voy seleccionando y metiendo el dedito en la página de lo que me ha gustado y sigo buscando. En un QR es más complicado. Y si es en la pantalla del móvil, que es todo mucho más pequeño, ni te cuento. Por no hablar de lo cómodo que es ir pasando 10 páginas para arriba y abajo con el dedo en el móvil, comparado con lo fácil que es hojear un librito.
Lo conocí por @dani. Nunca había oído hablar de él. Y si @dani dice que hay que ir, se va. Fui con un amigo, que de esto del comer y beber sabe un montón, que me recomendó que comiéramos carne. Bueno, otro día será paella…
Cocina de mercado, tomamos :
– Alcachofa de la casa rellena de carne: Excelente . Me recordó a mi niñez (allá por el Pleistoceno) cuando en mi casa la tomábamos, pero en vez de guisadas, al horno. Nostalgia de plato.
– Quisquillas: Muy buenas, con sabor a mar, mar.
– Calamar a la romana: Producto de buena calidad con buen rebozado.
– Tartar de atún: muy bueno con un punto justo de mostaza.
– Chuletón para terminar, punto perfecto, grasa infiltrada y sabor… sabor…
Mesas muy amplias, muy bien vestidas, con cristalería y vajilla de nivel, cubertería un punto por debajo.
Servicio en sala excelente. Tuvimos a una camarera, ágil, cercana, rápida y resolutiva. Además, sabe de vinos, y cuando lo explica lo siente de verdad. Fue un placer el ser atendidos por Chelo, ya lo creo que lo fue. Un plus añadido a la comida.
Muy buena carta de vinos, amplia, con referencias clásicas, no tan clásicas y de muchas regiones y uvas diferentes.
Es un establecimiento que conjuga su tamaño notable con el adjetivo familiar. Desde que entras hasta que sales te hacen sentir como en casa. Y eso, si lo unimos a una comida honrada, de producto alto y cocina correcta, siempre provoca que quieras volver. Además el trato al vino es de muy buen nivel, como he dicho con pasión y con ganas .
Excelente la carta de licores (ya la quisieran en muchos sitios), tanto de Ron, de Brandy, de Cognac , de Armagnac……
Lo dicho, si @dani dice que hay que ir, se va. Y si tu amigo te dice que hay que comer carne, se come carne. Y si te reciben Chelo y su equipo, es inevitable volver…
Lo primero, mil gracias por tus palabras pero sobre todo, ¡cómo me alegro de que te gustara! Y eso que no fuiste a por la paella. Ahora tienes una excusa para volver.
Un abrazo y feliz año.
Ire Dani, ire y probare la paella……Un abrazo crack y Feliz Año
No soy muy amante de comer paella fuera de casa. Es una decisión personal que se debe a dos motivos:
– La mayoría de las paellas que he comido en restaurantes no están a la altura del precio que he pagado por ellas.
– No me parece un plato que deba hacer un gran cocinero. Es un plato de amigos, de familia, sencillo y sin demasiadas complicaciones.
Pero a veces los amigos te fuerzan y te llevan a comer paella, y a veces hasta claudicas, y acabas diciendo que, posiblemente, en el Restaurante Rioja de Benisanó me haya comido la mejor paella de mi vida.
Hay que desplazarse hasta el cercano pueblo de Benisanó (recomendable llegar pronto y visitar su imponente castillo) para disfrutar de la cocina de Vicent Rioja, al mando de los fogones del restaurante familiar que lleva su apellido desde 1924. Sala amplia y cómoda con un pequeño reservado en el que comimos nosotros.
Cocina valenciana con especial atención al producto, elaboraciones sencillas y máxima calidad en las materias primas y los productos de temporada. Ojo, señores, aquí hay tradición no caspa.
Tomates con piparras y bacalao: buen producto y mínima intervención. Aquí jugamos sobre seguro, con una ensalada fresca que abre boca.
Alcachofas rellenas de carne: todo un clásico del restaurante, aunque a mí me hubiera gustado más notar el sabor de la alcachofa que, desde mi punto de vista, se pierde un poco en el conjunto. Aún así, un plato interesante.
Pimientos asados con ventresca de atún: los pimientos asados son excelentes, tanto que hasta les sobraba la ventresca. Vaya cosa rica. De nuevo un plato de producto donde destaca la materia prima.
Paella valenciana: Canónica. Sin ningún pero. Solo puedo decir lo que he dicho al principio. Creo que es la mejor paella que he comido fuera de casa.
La carta de vinos es interesante, bien escogida y un con una selección de espumosos (a mi juicio el mejor maridaje para una paella) muy interesante. Tomamos Textures de pedra de Raventós i Blanc, un vino que nos acompaño durante toda la comida a la perfección.
El servicio se resiente algo con el restaurante lleno, pero no deja de ser eficiente y muy amable.
Sin duda volveremos a visitar el restaurante Rioja.
Juuuuer!
Pues si tú dices eso, habrá que ir sí o sí.
Yo fui hace muuuuucho, como 15 años, y comí la paella del menú de los domingos. La recuerdo perfectamente, estaba muy buena pero me pareció que la capa de arroz era demasiado gruesa. Seguro que cuando pides la paella para tu mesa, y no de menú, es más fina.
Repito en breve para comprobarlo, 15 años son muchos, y leyéndote… ¡no queda otra!
Ah, pues de gruesa nada. Bien y fina y bien buena.