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Curioso restaurante en la localidad escocesa de Inverness, capital de las Highlands y que fue nuestro campamento base para visitarlas.
Forma parte, aunque no lo parece porque todo es deliciosamente independiente y diferente, del complejo hostelero Glenmoriston. Se encuentra a las orillas de río Ness, el del celebérrimo lago con el mismo nombre. A fuerza de ver el elemento “inver” en muchos nombres de las Highlands, curioseamos y descubrimos que en gaélico escocés significa algo así como “boca de”, por tanto Inverness podría ser “boca del Ness”. En esta localidad costera desemboca el río Ness y comienza o termina, según se mire, el lago Ness.
El restaurante ocupa un soberbio palacete de piedra y pizarra, tiene terraza con unas maravillosas vistas, y un modernísimo interior, a un lado la sala del restaurante y al otro una zona de boîte. Ambas con iluminación intimista, ambiente tranquilo y sofisticado.
La carta fue de lo más internacional que nos encontramos en nuestro viaje, no buscábamos esto, acabamos una noche aquí por descarte y por falta de planificación, y no salió mal la cosa, nada mal.
Pedimos al centro:
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• “Mosaico de Salmón escocés y Algas marinas”
Menta / Cilantro / Pepino / Cereza / Tomate / Cebolla / Hojas mixtas / Cacahuetes
• “Carpaccio de lomo de ciervo de Ardgay especiado”
Ciruela / Raita
• “Risotto de Kimchi”
Huevo escalfado / Queso cheddar / Tofu crujiente / Cebollas de primavera / Algas marinas / Sésamo
• “Pescado del día en tempura Contrast”
Verduras fritas al wok / Mayonesa picante / Teriyaki / Copos de bonito / Patatas fritas cocidas
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Lograda cocina fusión, con técnicas y aliños predominantemente orientales, sobre la base de productos locales de calidad.
Así, el salmón escocés (¡qué género!) lo servían crudo con algas y aderezos orientales; el ciervo de las Highlands, en carpaccio con ciruela y la salsa india raita; el risotto, que picaba que se las pelaba, con huevo y quesos locales, y con un punzante kimchi; y a modo de fish and chips, el pescado del día, en este caso bacalao, en tempura y con mayonesa picante, salsa teriyaki y katsuobushi.
Buena carta de vinos y variada oferta de vinos por copas (2 espumosos, 4 blancos, 1 rosado, 5 tintos y 1 dulce), tomamos unas copitas de Champagne Forget Brimont Brut Premier Cru y de un blanco sudafricano, Long Beach Chenin Blanc 2021.
Servicio discretísimo, paso totalmente desapercibido, pero ni nos faltó de nada ni tuvimos que esperar ni llamarles en ningún momento.
Bueno, pues fue uno de los contados y acertados paréntesis que nos permitimos en nuestra línea de consumición de cocina tradicional escocesa.
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¡Ese arrocito picante!
El mosaico de salmón es un espectáculo visual.
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Oye, picaba, picaba ese risotto de kimchi! No sé no cómo pudo con él mi hija
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