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Comienzo advirtiendo que esta reseña es fruto de la experiencia de hace más de un mes, y que hace dos semanas o así se han trasladado. Estaban en C/ Doctor Horno y se han ido aún más céntrico, a una de las calles con más pedigrí de Zaragoza, C/ Francisco de Vitoria.
Pero como el cocinero no ha cambiado, Gabriel Leonardi (Cancook, Los Cabezudos…) y por lo que leo, el concepto, tampoco, me decido a contarlo porque sin duda mereció la pena.
El local “viejo” al que yo fui era más rollo taberna, y desde luego estaba muy por debajo del nivel de cocina que aprecié.
La propuesta era sencilla pero muy variada, estructurada en los siguientes apartados: Tapas / Clásicos Boulevardier / Arroces / Cortes de Carnes / Puro mar / Postres.
Observé un gran contraste entre las secciones. Así, mientras la de Tapas y Clásicos Boulevardier eran tremendamente creativas, las otras tres eran de más bien producto puro y duro. Oye, para todos los públicos.
Nosotros, que íbamos 7, nos recreamos en las dos primeras secciones, que eran como las que más nos apetecían y consideramos más apropiadas para sacar al centro. Hicimos la excepción de un arroz que, a la postre, estando rico, fue lo más caro y menos llamativo.
Pedimos tantas cositas, que casi recorremos las dos mencionadas secciones de cabo a rabo. Tal como estas:
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• Croquetas de jamón
• Croquetas de boletus y gorgonzola
• Gyozas de ternasco de Aragón en su jugo sobre salsa de curry verde y coco con borraja de la huerta de Zaragoza.
• “Guardia Civil” en pan brioche con salsas selectas
• Puerro braseado de Las Cinco Villas, salsa demi-glace, zamburiñas confitadas en ajetes y emulsión de pimiento asado
• Lasaña koreana sobre tomate concassé de Barbastro con salsa cremosa de quesos
• Steak tartar con huevo frito
• Arroz seco de gamba roja
• Cangre Burger con salsa ahumada y emulsión coleslaw
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Muy divertida, una cenita francamente divertida. Una propuesta contemporánea, con punch, criterio, desenfado, en la que se percibe que el chef tiene mucha técnica y oficio, la suficiente como para clavar una croqueta de jamón, actualizar gozosamente algún clásico, o, en otros pases, mestizar con excelente resultado, Aragón / Resto del mundo. Así, te puedes tomar un ternasco con borrajas encerrado en gyozas, o un guardia civil con kimchi, unos puerros de las Cinco Villas con una demi-glace cañera, o una lasaña koreana de cordero y tomate oscense…
Destacar este último plato, glorioso, la “lasaña koreana sobre tomate concassé de Barbastro con salsa cremosa de quesos“. Me gustó tanto que al día siguiente recordé que una sobrina mía les preguntó que de qué era la carne que contenía, y le contestaron que de ternasco, y yo iba caminando por el Parque Grande de Zaragoza, llamado ahora felizmente Parque José Antonio Labordeta, y pensaba, “oño, la lasaña de ayer me parecía con textura de cordero, sí, pero juer, a mí me sabía clarísimamente a cerdo”. Y hasta tal punto llega mi curiosidad culinaria, bueno, dejémoslo en curiosidad sin apellidos, que llamé al restaurante con la suerte de que me pasaron con el propio chef, Gabriel Leonardi, y me aclaró el entuerto al contarme que sí, que era ternasco, pero que éste, con una técnica que había aprendido de Dabiz Muñoz, había sido previamente confitado bastante tiempo en una elaborada reducción de grasa de panceta de cerdo. ¡Ahhhh amigo! Grande ese Leonardi, vaya lasaña, de la hostia.
Apartado bebidas, pues pilotan, pilotan, tanto de vinos, como de vermús, como de cócteles. No en vano, fue designado recientemente como “uno de los mejores 50 establecimientos de España” en el World Class Cocktail Festival. Muchos no sabréis, pero su nombre lo toman de un cóctel llamado así, boulevardier, similar al negroni, con bourbon en lugar de ginebra. Toda una declaración de intenciones.
Olvidaba, hablando de reconocimientos, mencionar sus deliciosas croquetas de jamón, perfectas, ganadora del galardón “Mejor croqueta de jamón” en el Concurso de Croquetas de Zaragoza. Y ojo, que en Zaragoza se controla mucho de croquetas, es un tema tradicional y gusta, el público zaragozano además, o consecuentemente, es muy exigente en este aspecto. Raro es que te encuentres un bar por aquí que no tenga su croqueta de jamón.
Pues eso, que disfrutamos como gorrines (sin “o” entre la “i“ y la “n”, sí), y eso que estaban como despistados porque se encontraban ya en el proceso de mudanza, y se notaba en varios temas, por ejemplo en la carta de vinos, en la que faltaban numerosas referencias. Sería de los últimos servicios que debieron dar en el viejo local de Dr. Horno, a la semana siguiente ya leí un artículo en prensa local en el que comunicaban su apertura en Fco. Vitoria.
En cuanto pueda, desde luego, iré al local nuevo, hombre que si lo haré.
¿Y qué bebísteis?
Por cierto, no sé si es la foto o mi miopía, pero ese arroz muy seco no parece.
Bebimos un(*) chardonnay del Somontano, no recuerdo cual, y una garnacha de Borja, que tampoco recuerdo macho, no hice fotos y pasa lo que pasa. Fueron vinos para todos los públicos porque éramos una mesa grande y variopinta.
En cuanto al arroz, sí, era seco, como ves está sacado rollo a la “llauna”, muy de L’Escaleta, y se terminó de hacer en ella. De los tres tipos de arroces más comunes, ni era caldoso, ni era meloso, era seco (tres-cinco minutos después de hacer la foto).
(*) “Un” chardonnay de o “una” chardonnay de?
Creía que era una pregunta soltada al aire, no dirigida a mí.
Pues no lo sé. No soy lingüista, pero yo diría que ambas son correctas. Un (vino de) chardonnay del Somontano o una chardonnay (que es una uva y por tanto femenino).
Por cierto, te devuelvo la pregunta: ¿Alguna chardonnay pura del Somontano que merezca la pena? (El Enate Uno no me vale).
Ok, yo tengo mis dudas (por eso preguntaba) y siempre tiro al femenino.
En cuanto a las chardonnay del Somontano, ya sé que es anatema, pero chico, a mí me gustan muchas de las facilonas (lo que no soporto es cuando llevan marcado el copupage con gewurzt).
Ahora, de las “tuyas”, además de la que comentas, sí, creo que hay una que te puede gustar: Canto del Grillo (de El Grillo y la Luna), 100% chardonnay fermentada en barricas nuevas de roble francés y posteriormente criada sobre sus lías en esas barricas 6 meses. Es un vino maravilloso, me lo descubrieron este invierno en el restaurante Ansils de Benasque.
Lo probé hace tiempo, me lo sacó Luis en su casa.
Meeh.
Luis… Lair?
Qué es “meeh”? Que te gustó o que no?
El mesmo.
Hostia Aurelio, no te hacía tan boomer… 🙂
Meeh… representación gráfica, no sé si se ve la imagen. Pero vamos, que bueno, que vale, que no me dijo nada, ni bueno, ni malo. No era mi estilo, un poco gordo, un poco maderoso, tampoco ofensivo, pero no lo recuerdo positivamente. Pero vamos, que solo he probado una copa hace tiempo.
Te preguntaba por si había algo curioso que me estuviera perdiendo. Me gusta mucho Clarión, sobre todo con años, que creo que es uno de los grandes blancos de España, sobre todo en su rango de precios, pero creo que no es 100% chardonnay.
Jaja, que me acaban de caer 60 palos, mi pana.
Clarión no te lo he dicho porque daba por hecho que lo habías probado muchas veces y porque efectivamente no es 100% chardonnay.
Si lo recuerdas siempre han mantenido en secreto su composición.
Me dice ChatGPT que lleva chardonnay, gewürztraminer, macabeo, sauvignon blanc y riesling. Pero no me dice porcentajes.
A mí me dijo Raúl Igual de Yain que era chardonnay y gewurz solamente. Siempre he sospechado que llevaba riesling, pero no lo sé. Sea como fuere, un vinazo.
Muchas felicidades, está hecho usted un chaval!
Gracias!
Voy a ver si me entero por fuentes fidedignas locales…
Bien, consultadas esas fuentes fidedignas, muy fidedignas y locales, muy locales, que no puedo desvelar, acerca de las variedades que componen el célebre vino Clarión, las conclusiones son:
– Efectivamente es un coupage de chardonnay, gewürztraminer, sauvignon blanc y riesling,
– Que los porcentajes varían cada añada
– Que macabeo pudo llevar en su día, pero hoy no, lamentablemente no queda prácticamente macabeo en esa zona.
– Que el motivo de que en su origen no se revelaran las variedades, no fue otro que, sencillamente, varias de ellas no estaban homologadas por la DO Somontano, pero les autorizaron a usarlas de modo experimental, con la condición de no publicitarlo.
– Que una vez la DO las homologó, la bodega, ante el halo de misterio tan favorable marketinianamente que se creó en torno a este tema, decidió continuar con el secreto pero ya únicamente por eso, por puros motivos comerciales.
Respondo por aquí, no sé por qué no me deja más abajo.
De ser cierto ese coupage, no se me ocurre, a priori, uno que a priori me pueda atraer menos, pero lo cierto es que es un vinazo y que envejece gloriosamente.
En cuanto al halo de misterio, pues como los Rolls Royce antiguos que nunca declaraban la potencia y decían: “la suficiente”. Lo recuerdo de mis cromos de niño.
No te deja responder más abajo porque la web tiene un límite de anidaciones… y lo hemos alcanzado, me pasa ahora a mí lo mismo.
Muy chulo lo del RR, no lo sabía.
Del Clarión olvidé decir que me cuentan que está criado con sus lías y que lleva barrica, pero cada vez menos (acorde con los tiempos) y cree que usada