
Teléfono: 604813466
Ubicación: C/ Almirante Cadarso, 32 46005
Valencia (València)
España
Horario: Cierra domingos, lunes, martes y miércoles. Mediodías, sólo sábados.
Menciones:
Tipo de cocina: Actualizada, De tapas, y Mediterránea
Web: https://serralungawinebar.com/
Precio medio: 70.00€
Tapa, bebida, producto estrella: Amplia selección de vinos

Me ha dado a mí últimamente por los wine bar, sobre todo cuando voy sólo. En este caso iba con mi hija mayor, pero como a ella también le gusta, cada vez más, el mundillo del vino, y el local era, según leí, céntrico y cool… pues le apeteció mucho, así que para allá que fuimos.
Está en pleno Eixample, zona muy concurrida y con variadísima oferta hostelera. Efectivamente el garito es muy cool, mucho, todo en tonos grises, con pilares de ladrillo mudéjar y acertada iluminación intimista. La parroquia, lo mismo, mucho treintañero con atuendos casual pero de lo más cuidados y escogidos. Es un wine bar que tira hacia restaurante, y aunque dudé, y casi me decanto por la popularmente conocida como “vía Aitor” y lo meto en la sección de Restaurantes, me mantengo firme y lo encuadro en TTTs pues tiene “alma” de neotaberna.
Había oído hablar muy poco de este SerraLunga WineBar, pero muy bien, y no sé por qué, me imaginaba algo más canalla y alternativo. Qué va, lo dicho, un lugar de lo más trendy, con atmósfera informal a la par que distinguida. Lleno hasta la bandera.
Otra de las sorpresas es que, tanto por el nombre del local, como por la nacionalidad de los camareros, como por referencias de platos y vinos, pensé que los dueños eran italianos, y no, me dijo uno de los camareros que “son valencianos pero amantes de Italia”.
La carta es sencilla, mediterránea, con ese toque contemporáneo internacional, y con muchas sugerencias del día aparte.
Cuando estaba pidiendo, no pude evitar pensar, “en estos garitos siempre ofrecen lo mismo, y siempre acabo pidiendo parecido”. En una entrevista que leo les hicieron, dicen que son referencias culinarias pensadas para disfrutar del vino.
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• Aceituna gordal a la llama
• Ensaladilla rusa, codorniz en escabeche, judía verde y ajo frito
• Croqueta de cecina de vaca
• Saam de lengua asada con salsa brava y aromáticas
• Bikini trufado de mortadela de “Casalba” y Comte 24 meses
• Steak tartar de vaca, hojaldre, raifort
• Vitello tonnato de solomillo de ternera
• Tarta Tatin de manzana y helado de leche merengada
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Otra sorpresa: ni por el forro me esperaba cenar tan bien. Hay manos en cocina, hay manos, el italiano que anda por ahí, sabe, sabe. Todo de sobresaliente, hasta las aceitunas, y el caso concreto del “saam de lengua”, de cum laude. Con esas referencias tan básicas que pueblan la carta, no se puede brillar más, ni lo quieren, para no opacar a los vinos. Pero si a ese cocinero le das carrete… apostaría a que puede hacer virguerías.
Carta de vinos al uso de los wine bar actuales: extensa, mucho pequeño productor, presencia de naturales. De las más diversas procedencias, destacando Italia, Francia y España.
Por copas tienen, pero mucho menos de lo que esperaba. Y me ha pasado en todos los últimos wine bar que he visto. Oño, si pones wine bar en la puerta, ofrece más por copas, hombre.
4 generosos, 1 espumoso, 5 blancos, 1 rosado, 6 tintos, 5 dulces: 22 en total. No está mal, pedro insisto, en un wine bar, espero más. Juer, y 1 sólo espumoso. ¿?
Estas copitas tomé:
—CELLER DEL ROURE Les Danses 2023 • Mandó • Valencia
—VER SACRUM Geisha de Jade 2023 • Roussanne, Marsanne • Argentina
—NERVI CONTERNO Il Rosato 2024 • Nebbiolo • Piemonte, Italia
—VAJRA Dolcetto d’Alba 2024 • Dolcetto • Dolcetto d’Alba, Italia
—FAMILIA NAVASCÚES Mancuso Garnacha 2023 • Garnacha • Aragón
Excelentes opciones todas, memos la última, no aprendo, la pedí por eso de mi mañofilia, pero ese Mancuso me cansó el primer día que lo probé hará 30 años… y me sigue cansando hoy, es cansinamente reconcentrado e introspectivo, me cuesta horrores acabarme la copa.
Bien tratados lo vinos, como era de esperar. Temperatura ideal, coperío Gabriel Glas. Un poco rácanos en las “dosis”, se quedaban cortitas.
El servicio, prestado por dos jóvenes italianos, muy bien, encantadores, y saben tanto de vino como de cocina. Top. Y eran sólo dos, me pareció ver, para toda la sala, pensé que se les apoderaría, pero no, en ningún momento tuvimos que esperar a nada. Y con singular alegría.
Los vinachos.
Con lo que disfruté los cuatro primeros, es que es ver el Mancuso y entrarme un repelús