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Como cuento en la reseña de abajo (por favor, leedla, ahí explico bien en qué consiste este gran “invento”), dentro del complejo de la 𝗛𝗼𝘀𝗽𝗲𝗱𝗲𝗿í𝗮 𝗘𝗹 𝗕𝗮𝘁á𝗻 tienes, además de su célebre y galardonado restaurante gastronómico (⭐ Michelin y ☀️ Repsol), la posibilidad de comer y/o cenar en 𝗔𝗹𝗯𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗦𝘂𝗿, una propuesta más informal y de mercado que completa y redondea la experiencia si pasas allí un par de días.
Pero ojito, que cocina la misma chef y sirve el mismo maître (𝗠ª𝗝𝗼𝘀é Meda y 𝗦𝗲𝗯𝗮𝘀𝘁𝗶á𝗻 Roselló parecen tener el don de la ubicuidad), con lo cual el tema se pone serio.
En 𝗔𝗹𝗯𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗦𝘂𝗿 igual te puedes tomar un plato de jamón o unas ostras que un lomo de ciervo, una paletilla de ternasco, un wagyu mudéjar a la llama, un pescado, o dos de sus icónicos pases como la “sublimación de crema de boletus, trufa y parmesano” o el “tartar de atún rojo con crema eco de Villel”, y por supuesto, alguna verdura de temporada, setas del momento… Todo, cómo no, con el maravilloso “toque Meda” 😉
Este año tomamos, en dos noches, para dos personas para compartir:
• Sublimación crema de boletus, trufa y parmesano / Tartar de atún rojo Blue Finn, con yema eco de Villel / Carbonara trufada de judía verde, con aire cítrico / Ajo blanco, atún, guacamole y helado de apio / Jamón DOP Teruel / Lomo de ciervo con calabaza asada / Texturas de melocotón
De verdad, qué bien se come, es que el gastronómico es el gastronómico, pero amigo, Alba del Sur, otro rollo, sí, pero no se queda atrás.
Además tienes a tu disposición toooda la carta de vinos del gastronómico, y con una gran oferta de 𝘃𝗶𝗻𝗼𝘀 𝗽𝗼𝗿 𝗰𝗼𝗽𝗮𝘀, ya que cuentan con el Coravin tanto de vinos tranquilos como la novedad del de espumosos, qué curioso es este último, parece que acaba de salir al mercado.
Y bebimos, cada noche, un par de copas de champagne y una de tinto:
• Ayala Champagne Brut Majeur / Deutz Champagne Brut Classic / Psicodélico 2022 / Antídoto 2024
Estoy enamorado de El Batán, no veo el momento de regresar a pasar otro par de diítas. Este otoño quizás, con la caza, setas y hongos a full.
Comer en el gastro, cenar en Alma del Sur, dormir en esas estupendas habitaciones, pasear, divisar al amanecer ciervos y corzos desde la cama (no exagero), pasear por la ribera del Guadalaviar, avistar y escuchar aves de todo tipo, conversar con mis amigos Mª José y Sebas… Chico, ¿pa qué quieres más?
Los vinos:
Mª José y Sebastián, los propietarios de la Hospedería El Batán, están que lo petan. Comenzaron hace 25 años con el restaurante, lo adecuaron, posteriormente hicieron como un spa sobre en río (el antiguo batán), luego sacaron unas habitaciones humildes, llegó el hito de la ansiada estrella, construyeron nuevas habitaciones, ahora ya con todo lujo de comodidades, reformaron el comedor haciéndolo panorámico a la vez que mejoraban todas las instalaciones y las acrecentaban, y cuando parecía que habían medio terminado… ¡habilitan otro nuevo restaurante dentro del complejo!
Y de eso vengo a escribirles, escaso pero sufridos y entendidos lectores, del nuevo restaurante de la Hospedería El Batán, llamado Alba del Sur. Alba por Alba-rracín (+ algo de poesía), Sur por su orientación.
Aunque ambos se encuentran en el mismo edificio, separados por unos pocos metros, la diferenciación es clara: El Batán es el restaurante gastronómico, la Michelin, solo menú degustación que incorpora todas las novedades y evolución de los Medas–Rosselló; Alba del Sur, carta, menos ambicioso en teoría, pero ojo, ojito, ojo. En cuanto a las salas, también están claramente diferenciados, así, mientras El Batán es todo luz, Alba del Sur es casi interior, minimalista, blanco, muy austero.
Lo curioso, y atractivo, es que mientras unos están comiendo o cenando en El Batán, otros lo están haciendo en Alba del Sur, pero… la cocina y el servicio es el mismo. En ambos cocina Mª José, en ambos comanda el servicio Sebastián. Son el “matrimonio-orquesta”. Y, si te hospedas ahí… ¿adivinas quien hace y sirve el desayuno? ¡Bingo! ¿Pero este matrimonio cuando descansa?
La carta de Alba del Sur se nutre de algún clásico y productos de temporada, ni larga, ni corta: 9 entrantes + 6 principales. Pero… tiene trampa: si les preguntas, además, fuera de carta, siempre tienen alguna seta para hacerte a la plancha, al horno, o como la inquieta chef considere.
Fui a dormir dos noches modo lobo solitario, y mi idea era cenar el primer día en Alba del Sur, comer al día siguiente en El Batán, y esa noche irme a Albarracín a tomar algo ligerito o conocer cosas nuevas, pero amigo, cené taaaaaan bien la primera noche, que la segunda pensé: ¿dónde voy a cenar mejor que aquí? Y repetí.
Os hago seguir lo que cené sumando las dos noches. En ambos casos la secuencia fue la misma: Entrante + la Seta que me recomendaran + Principal, por lo que en la comanda veréis dos entrantes, dos setas y dos principales.
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• Cardo de Aragón, almendras y trufa de Teruel
• Ajo blanco de coliflor, tomate rosa y esencia de cilantro
• Rebollones a la plancha con escabechado exprés
• Lengua de vaca con trompeta amarilla
• Lomo de atún rojo en sésamo, guacamole y wasabi
• Lomo de ciervo con calabaza asada
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Como ya anticipada, cené de miedo ambas noches.
Por no aburrir con la descripción de todos los platos, citar:
– El entrante de la primera noche, disfruté como un gorrín con ese cardo con almendras y trufa, cómo me gusta el cardo y cuán difícil es de encontrar fuera de Aragón y aledaños… ¿a qué se deberá?
– Las setas de ambas noches, dónde mejor tomar setas que aquí, son auténticos expertos y lo que tienen, se recolecta por esos montes. Tenían poco por el exceso de aguas y lo avanzado de la temporada, pero rebollones siempre hay, y Mª José los preparó de locura, con un escabechado exprés al horno y terminados a la plancha, insuperables de textura y sabor, qué poco valorados están los Lactarius deliciosus, a mí sin embargo me parecen un manjar, sí, vale, algo bastorros, pero voluptuosos, me enloquecen, no los cambio por casi ninguna otra seta. La segunda me preparó unas lengua de vaca divinas, nunca las había probado, de textura fina y trazas amargosas y picantillas, salpicadas con unas trompetas amarillas, de textura delicada y sabor intenso, acusadamente mineral. Bien esa combinación de Hydnum repandum con Cantharellus lutescens, adoro las setas, es que me gustan todas.
– ¿Y qué me decís de ese lomo de ciervo? Buah, chico, qué sápido y qué bien guarnicionado (parmentier de patata, calabaza asada, pepino encurtido en láminas y cebolla roja escabechada). Y qué ternura, es que se podía masticar sin dientes.
Y de beber, pues lo que quieras, Sebastián te saca lo que quieras. Yo ambas noches tomé, por copas, champagne Ayala Brut Nature, que no te quiero ni contar lo bien que nos acompaño a las viandas y a mí. Y el día del ciervo, me preté una copa, que fueron dos, de Attecca Armas 2021, algo asustado por el explosivo y reconcentrado recuerdo de las primeras añadas de hace como dos décadas, pero qué va, se ha afinado y adaptado a las nuevas tendencias y es un primor.
Tres días de soledad buscada y exaltación gastronómica en plena naturaleza que repetiré cada año mientras pueda.
Pues tiene un pintón el lugar 😋
Esta semana comí cardo en el refectorio empresarial. Me miraban raro. Pero vaya, el cardo, como otros verdes, son bastante regionales. Como la borraja o las tagarninas. También ocurre con los pececillos: Pintos y maragotas. Bocinegros y herreras. Loritos y galeras.
Semos gente peculiar los gaudarines, y nuestra inquietud en el comer no es lo común.
No tengo ninguna duda de que te gustaría tanto el complejo, como El Batán, como Alba del Sur.
Y el cardo, pues sí, muy regional, efectivamente, como las borrajas como bien dices. Y el tercero de la tríada de mis verduras tops aragonesas es el bisalto (por curiosidad, ¿lo conoces por ese nombre así a botepronto y sin googlear?.
¡ Qué ricos ! Me encantan 😋😋😋
… pero enhabiendo agüacates para el brunch, nada nos ha de faltar 🤷
Qué crack.
Creo que eres el primer madrileño que conozco que sabe que en Aragón llamamos bisaltos a lo que ahí llamáis tirabeques.
I drink wine. I know things 😅
Lo aprendí en el libro “Pan de pueblo” (de Ibán Yarza), en el que aparece una pieza de pan tradicional aragonesa llamada bisaltico, cuya forma emula la del bisalto.
Buenos días Aurelio.
Pues aunque el Alba del Sur parezca el hermano pequeño del Batán, suguiendo tus sensaciones, creo que es todo lo contrario. Otra cosa es que la carta sea menor, pero sigue ofreciendo la calidad y repertorio de siempre.
Por cierto, los platos sugestivos y sugerentes. Ese rebollón escabechado tiene que estar de miedo, y no te digo nada la lengua de vaca salteada con trompetillas, donde convergen el amargor de la primera junto con la intensidad de las segundas, acompañadas con el Ayala. En fin, todo de primera.
Bueno, bro, me alegro que lo pasaras tan bien en tu estancia en el Batán.
Sí, ese rebollón “semi” escabechado, aunque tú no seas muy de rebollones, te hubiera gustado seguro.
Abrazos