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No soy yo de vermouth, vermut o vermú.
Pero no porque no me gusten, sino porque, por un lado, no sé beberlos, y por otro, tengo otras prioridades. Me explico:
– yo un vermú me lo pimplo prácticamente de dos tragos, es que no me dura nada, y luego, otro, y otro… no sé medirme.
– si bebo vermú, debería prescindir de otra bebida de aperitivo como un fino, un vinito blanco, un espumoso… y no estoy dispuesto.
Peeero, en mi casa se bebe mucho, y cuando se abren algo nuevo, siempre le pego una pasadita por la nariz y un traguito mínimo para ver de qué va la cosa. Y, muy. muy de vez en cuando, peco y me bebo uno (dos, tres…).
Eso me pasó con este Nordés Vermouth Rojo, lo probé… y me gustó tanto de inicio que me tomé uno (o dos, o tres).
Más de una década atrás, cuando salió la ginebra de esta casa, me encantó. En esa época era un friki de los gin-tonics, y la Nordés Gin siempre estaba en mi bodega, tenía twist especiales para ella incluso. Por eso ya pillé este vermut con simpatía y predisposición favorable.
Al abrir el tapón metálico de rosca que cierra una bonita botella (similar a la de gin, rollo cerámica de Sagardelos, pero más alta y delgada), sin acercarlo siquiera a la nariz, te llega rápido el inconfundible aroma tipo del vermouth rojo.
Lo sirvo en una copa para hacer la cata, y sorprende el color, más de vino que de vermú, el célebre “rojo picota”, vivo, azuleando y marroneando en el menisco, capa media-alta. Glicérico, lagrimea con profusión y limpieza.
En nariz, sin hielo y en copa de vino como digo, agitas y agitas y la experiencia es una lokura, es como un “vino de chimenea”, que te deleita, relaja, y salen y salen aromas… Fragante a rabiar, cálido, vinoso, atisbo melisa y/o hierbabuena, laurel, mandarina confitada, canela, clavo, pastelería…
En boca es suavessito, amable, acariciante, con una acidez creciente que acaba bajando hacia la garganta por los laterales. Goloso, pero con este toque amargoso (contenido) que aligera el trago. Si hablamos de vino, sería cálido, si lo hacemos de vermuts, es más bien fresco. Me recuerda a una tarta de cerezas, y al licor de guindas que hacía mi abuela, pero más azucarado.
Me gustaría menos dulce y más amargo, pero está muy rico.
Comenzaba diciendo que no soy yo de vermouth, vermut o vermú. Y menos aún de blancos, esos ya no es porque no me mida, es que se me hacen bola. Pero probaré el que tiene esta casa (coupage de airén, verdejo y chardonnay) y os cuen.
Por la descripción lo estaba confudiendo con otro vermuth, el nordesía rojo. Ahora dudo de si el que he probado es este o el tuyo. El caso es que he probado algún que otro y los vermuts de uva tinta no me gustan. Me saben a vino tinto con cosas, tipo sangría y la sangría no me gusta nada.
Yo sí soy de vermuts, me aficioné con la pandemia, aunque me pasa un poco como a ti. Me suelo tomar uno los fines de semana justo previo a comer, porque si empiezo con él… Me gustan amarguitos, tipo italiano. Y el negroni es uno de mis cocktails favoritos.
Veo que los bebes en copa de vino, sin hielos.
No, jaja, lo bebo como todos, lo que pasa es que para las catas, los pongo en copa y sin hielos (pero frío).
Has probado el Cherubino Valsangiacomo Reserva de la Familia? Es “especial”, una putta lokura. ese sí lo tomaba en copa y sin hielos. Pensaba que había colgado reseña, pero veo que no, ya tengo excusa para comprar una botellita.
No, creo que no.
Uno de mis favoritos es Padró Reserva Especial, que supongo que conoces. Un vermut serio, con 18 grados y para beber a sorbitos cortos.
Pues me quiere sonar, pero no paso de ahí…