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Churería con años de historia a sus espaldas, fundada en 1894 y con sucursales en 5 países, entre ellos Tokio, no mucho que contar a parte de degustar los que son posiblemente uno de los mejores churros y unas de las mejores porras que puedas comer, sin olvidar el chocolate espeso para mojarlos hasta el fondo, un imprescindible, hay que ir sí o sí, ármate de paciencia para superar la cola y sobre todo para encontrar mesa. Si no eres perezoso la barra está casi siempre disponible para comértelos de pié.
Todo un clásico. Ya veo que pedisteis churros y porras, como Dios manda 😉
… y a poquito bien que uno se acode en la barra puede ver cómo van friendo la mandanga a demanda.
Saludos,
Jose
P.S. Aunque a mi me da algo de reparín ver cómo se inclinan sobre la gigantesca freidora mientras hacen oscilar el brazo del que surge la masa, la verdá.