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Pues otro de los sitios del que llevaba bastante tiempo y aun me faltaba por conocer (junto con El Sardi, El Pancetas y el Kanalla, a ver si doy cuenta pronto de ellos), y lo cierto es que cumplió las expectativas de sobra.
Taberna típica de producto, sin complicaciones, ni grandes elaboraciones, muy informal, de hecho no tiene ni mesas convencionales, y para comer cuenta con mesas para banquetas, y llevada simpáticamente por el que supongo será el dueño.
Fuimos un lunes de julio a medio día, llamada rápida y encontramos sitio de pura casualidad, y como el local, pues la comida de forma informal, con todo a compartir, unas muy buenas croquetas de rabo de toro, pulpo (obligados casi por la compañía) a la parrilla, brochetas de rape y langostinos, chuletón. Todo bien, ¿maravillar?, pues ni sí ni no, pero si puedo repetiré. Con diferentes copas de vino (prácticamente con cada plato), salimos por 96€, para la calidad de lo comido, y aunque no lo hicimos de forma ingente, merece muchísimo la pena.
Ahora que caigo, no recuerdo, que pedimos sobre la marcha, tras ver una bandeja que solo se veía atún/bonito en escabeche, (y que nos aclararon que eran huevos rellenos), pedimos un par, pero me hubiese comido un par de docenas de medios huevos cubiertos casi de forma grosera y chorreante, pero disfrutable a tope.
Adoro Casa Unai, casi tanto como lo odio. Nunca puedo entrar, siempre está lleno.
En las raras ocasiones en las que lo consigo, siempre pido un par de huevos rellenos, me enloquecen