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Pues no comenzó bien la cosa en la Taberna Arrantzale.
Está en pleno puerto deportivo de la privilegiada localidad costera castellonense Oropesa del Mar, y como llegamos con tiempo, nos dimos un paseíto por el puerto y tomamos un aperitivo en el Club Náutico, un lugar del que no teníamos referencia laguna y en el que vimos que tenía el mostrador repleto de pescados y mariscos del día y de la zona, lo que nos llevó a dar por hecho que en Arrantzale, del que sí teníamos excelentes referencias en cuanto a la calidad y variedad de pescados y mariscos, la oferta sería aún superior.
Arrantzale, que significa pescador en euskera, es una pequeña, familiar y humilde taberna marinera con terraza en primera línea del puerto, que ya debe tener unos añitos, y está regentada por un cocinero vasco, con su pareja, una encantadora señora rumana, en sala.
Su carta, vía QR, se estructura en varios apartados: Grandes clásicos de la cocina vasca / Ensaladas / Entrantes / Frituras / Marisco / Pescados / Carnes / Postres. Así visto, parece que va a haber una oferta larguísima, pero qué va, cada apartado tiene 3 o 4 referencias a lo sumo. Decía al principio que no comenzó bien la cosa porque nos quedamos muy decepcionados cuando al entrar al apartado “Pescados frescos” que es el que nos interesaba de verdad, solo había… ¡uno! Juer, qué mala suerte, qué mal hemos elegido, en el restaurante de al lado tienen tropecientos, y aquí sólo uno, y encima, merluza, no muy mediterránea que digamos. En fin, nos consolamos, nadie como los vascos trabajan la merluza de bien, así que no queda otra, habrá que pedirla. Y pediremos también una fritura, un clásico de la cocina vasca, algo de marisco… Total, que así quedó el tema, compartiendo todo para dos:
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• Navajas pequeñas del Delta del Ebro
• Kokotxas de merluza rebozadas
• Calamares fritos
• Salmonetes fritos
• Merluza a la plancha con refrito de ajos
• Tarta de la abuela
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Bueno, bueno, bueno, qué giro dio la cosa en cuanto comenzamos a probar las viandas. Todo top.
Las koxotxas, brutales, jugositas y melositas; las navajas del Delta, pequeñitas y finísimas, qué delicatesen; los calamares fritos, estupendos, turgentes, dulces, parecían cántabros; los salmonetes… uahhh, qué frescura de producto, qué sabor y qué limpieza de fritura, tan sublime; y culminamos con la MERLUZA, vaya espectáculo, qué barbaridad de plato, una pieza y un corte magnifico, esa tira que arrastra en un lado la ventresca y tal, y en el otro la “suprema”, plancheada con tino, y regada con esos ajos fritos punto vinagrillo… uyuyuy qué locura, que bocados tan voluptuosos y qué generosidad de ración.
La carta de vinos es, como se adivinaba, corta y clásica. Nos tomamos una botellita de Gramola Imperial Brut 2018 y una copa de Finca Resalso 2023 Ribera del Duero.
Que sí, que volveremos, pues pese a la poca variedad y los precios altos, lo que tiene, es extraordinario.
Gramola, cómo mola!
… y acabamos de definir el rango de edad del usuario medio de esta comunidad 😅
🤣🤣🤣