Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como las cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. El consentimiento de estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o las identificaciones únicas en este sitio. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos.
El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.
Andábamos de tapeo por El Tubo y tras unas cuantas paradas (Uasabi, Meli Melo, Vinos Ibáñez, Bodegas Almau) recordé que fuentes fidedignas locales me habían hablado bien de un bar de vinos francés… y para allá que fuimos, porque es que además está en pleno circuito, en la plaza Santa Marta, pegado a Casa Juanico (el del célebre “jamón con chorreras”).
¡Aaaaacierto! No se me ocurre un modo mejor de terminar una ruta de tapas por El Tubo que aquí. Tras la batalla, la algarabía en los concurridos garitos tuberiles, te llegas a Les Amis Wine Bar, y acabas el maratón relajado, bajando pulsaciones y disfrutando de unos excelentes y bien servidos vinos acompañados por un algo. Ya sabemos que los franceses dicen que ellos acompañan los vinos con la comida, y no al revés… pues aquí, igual.
Nos acodamos, cómo no, en la barra, una barra amplia, desahogada, cómoda. Las instalaciones son soberbias, con una acertada reforma que combina maderas claras, ladrillo mudéjar aragonés (doy por hecho que original, ya que se encuentra en un edificio con solera), vigas de madera oscura…
Yo pensaba que había quesos y poco más, que aquí el tema eran los vinos. Y no me equivocaba en lo segundo, pero sí en lo primero, pues tienen una amplia oferta gastronómica, basada en los mencionados quesos, ostras, variedad de rillettes, de embutidos de Guijuelo, y guisos franceses, con la reina, la cassoulet, y otras muchas cosas más. Tampoco sabía que tenían restaurante, muy chulo parecía, con varios espacios y el mismo tipo de decoración. Está tras pasar la barra, pero puedes tomar en ambos lugares lo mismo.
Veníamos serviditos, pero poco a poco, vino tras vino, nos fuimos viniendo arriba, sacando cositas para acompañar los vinos 😉 y acabó así la cosa:
—————
• Rillette de caballa y mostaza a la antigua
• Rillette 105ème (magret de pato y jugo de trufas negras del Périgod)
• Plato de lomito ibérico Guijuelo DOP
• Tabla de quesos franceses
• Tarta Tatin
—————
Oye, pero que agustísimo estuvimos, pasamos un rato estupendo. Entre que llegamos tarde y se alargó la cosa, salimos a las mil.
Las rillette de pescado, correcta sin más, pero amigo, las “Rillette 105ème”, de magret de pato y jugo de trufas negras del Périgod son una putta lokura, para comértela a pozales; el lomito ibérico de Guijuelo, top, no podía ser de otra manera, la tabla de quesos franceses, estupenda, también podías elegir también una de quesos españoles que parecía interesante, y tarta Tatin, de 10.
Pero aquí habíamos venido a setas, no a Rolex. Y fueron saliendo una tras otra de la mano del dueño del negocio, un tipo encantador y locuaz, vaya charradas nos pegamos con él, de todo, de vino y de la vida. Un francés llamado Christophe Chapillon que asumió el reto mayúsculo de abrir un bar de vinos en Zaragoza, y además de vinos internacionales. Un francés que sabe mucho de vino, le viene de tradición familiar, y además de esto, hace su propio espumoso (con Langa, en Calatayud), su propio rosado, e importa y exporta. Cuenta que los vinos que tiene en carta, que son muuuuuchos, son la mayoría de conocidos, de amigos, conoce a casi todos los bodegueros, en su mayoría franceses.
Y vinos por copas, que era nuestro palo, también tiene muchas cositas. Nos sacó una copita de cada uno de estos:
—– J. Moreau & Fils Gloire de Chablis 2024 Chablis / Christophe Patrice Chablis 2025 Chablis / Secret Chapillon Reserva Brut Nature Cava D.O. / Irancy Christophe Patrice Pinot noir 2022 Borgoña / Zenato 2022 Valpolicella Superiore / Domaine du Petit Coteau Moelleux Vouvray
Vaya fiesta.
Cada vez que vaya de tapeo por El Tubo zaragozano, tendré en mente acabar en Les Amis Wine Bar. Y algún día iremos de propio, porque esa cassoulet me llama (aunque no me quedó claro si es cocina propia o preparada).