Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como las cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. El consentimiento de estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o las identificaciones únicas en este sitio. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos.
El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.
Les Cases d’Alcanar es un punto de encuentro con unos queridos amigos catalanes, nos pilla como a mitá de camino. No puede ser más agradable, y encima, se come muy bien, dispone de una gran oferta hostelerta, se trata como de un “destino gastronómico” para degustar la cocina de la zona, del Delta de l’Ebre, marcadamente marinera, con mariscos y pescados muy locales, y arrocera.
Aunque en la anterior ocasión habíamos comido divinamente en Les Barques Can Joan (leer la reseña de abajo), dada mi gastro-curiosidad impenitente, mi idea era cambiar y probar o bien Casa Ramón, recientemente reseñada por Aitor, que era mi primera opción, o bien Casa Lupe, reseñada por Toni, aunque esta apetecía menos visto lo narrado por él en cuanto al local.
Peeeeero, mi amigo, un hombre de costumbres, ejercía de anfitrión (dado que además de ser catalán, es un asiduo visitador de esta zona), y no me dio opción: “Aurelio, he probado todos, y en ninguno se come tan bien y con tan buena RCP (recordemos su procedencia jeje), y además tiene la terraza mejor acondicionada”.
Pos nada, pos bueno, pos vale.
Tengo que reconocerlo: aunque me quedé con las ganas de Casa Ramón, juer, pero qué bien, qué bien comimos, qué a gusto estuvimos, qué fantástico servicio… y hasta bebimos bien: Genuina 2023, un interesante coupage de garnatxa blanca y trepat de Rendé Masdéu, Conca de Barberà D.O.
Comimos, todo top, por 60 lereles:
—————
Mejillones al vapor” / “Canyuts” / “Coquinas” / “Sepia y alcachofas” / “Calamares a la andaluza” / “Arroz de ajetes, chipirones y langostinos” / “Arroz de ortigas de mar y alcachofas” / “Crema catalana”
—————
Y, lo dicho, un servicio estupendo, gente profesional con ganas de agradar.
Qué a gusto estuvimos en esa terraza, en la parte cubierta, en la esquina izquierda de la misma mirando hacia el mar, “nuestra” mesa.
Pos que tendré que agradecerle la insistencia a mi tozudo amigo, que parece más maño que catalán en este aspecto (no así en el pecuniario 🤣)
Jo, qué hambre me está entrando a estas horas de leerte.
La pena, cuando estuve, no haber podido ir a los dos.
Yo me quedé con las ganas del “tuyo”
🤷🏻♂️
Quedamos con unos buenos amigos catalanes, y lo hicimos en un lugar estratégico, Les Cases d’Alcanar, una pequeña localidad costera tarraconense con aire marinero, a mitad de camino entre Valencia y Barcelona, con fama de ser un lugar donde se hacen estupendos arroces, no en vano está en la zona del Delta del Ebro.
El interior del local es rústico y sencillo, pero tiene una maravillosa y amplia terraza, bien puesta y bien cubierta, en la plaza principal que da a la playa. Ahí nos acomodaron, no se podía estar mejor.
La carta está basada en arroces – fideuás – calderetas – suquets, y pescados y mariscos de la zona, a la vista de todos en un llamativo expositor frigorífico. Nos apetecía absolutamente de todo, pero tuvimos que elegir, claro, que doloroso es renunciar a manjares tan deseados como los que había. Al final, tomamos:
—————
• Mejillones al vapor
• Sepia en salsa
• Ortigas de mar rebozadas
• Espardenyes a la plancha
• Calamares a la andaluza
• Arroz con ajos tiernos, chipirones y langostinos
—————
Impecable. Impecable es el adjetivo que me viene a la cabeza, porque todo estaba impecable. Productazo tratado con sencillez y precisión abrumadora que provoca un deleite máximo con cada plato. Ya sea fritura, plancha, horno, guiso… dominan todas las disciplinas.
Así, los mejillones, divinos, con ese caldillo adictivo; las ortiguillas, encerradas en una tempura perfecta; la espardenyes, con punto de plancha inmejorable; los calamares, fresquísimos y rebozados a la andaluza; el arroz, cómo no, extraordinario y… capítulo aparte merece…
… la sepia en salsa, fuera de carta y recomendada con entusiasmo por el camarero, entusiasmo que me contagió cuando degusté ese primer bocado… hummmm… qué gozada. Sepia de calidad brutal con un guiso enloquecedor, como una americana caramelizada, madre mía, indescriptible. Qué gracia, le dije al camarero que la recomendó que qué rica estaba y que qué buena esa salsa americana, y me dijo que “de americana, nada, catalana, que la hace mi padre” 🤣
Carta de vinos interesante, de la que seleccionamos dos blanquitos, ambos de Terra Alta, La Cisqueta 2022, una garnacha blanca muy frutada, casi demasiado, y Lo Batalletes, un blanc de noir de cariñena perfecto para el arroz.
Servicio familiar y profesional.
Para repetir, sin duda para repetir.