Jesús Gor



Ubicación: Avda Blasco Ibánez, 1
       Canet d'en Berenguer (Valencia/València)
       España
Código Postal: 46529
Teléfono: 962608432
Horario: De 9 a 0h todos los días.
Menciones:
Tipo de cocina: Mediterránea
Te puede interesar:
Web: https://www.jesusgor.com/
Precio estimado: 40,00€

Valoración media :  
5 stars   0
4 stars   1
3 stars   1
2 stars   0
1 stars   0
4 estrellas de 2 Valoraciones
Cocina 3 3
Servicio 4 4
Local 4 4
Servicio del vino 3 3
Relacion calidad-precio 4 4
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5 comentarios sobre “Jesús Gor

  • el 16/05/2026 a las 12:16
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    Nos fuimos de excursión por las playas castellonenses más próximas a Valencia, de Canet p’arriba: Almardá, Casablanca, Chilches, Moncofa, Nules…. Y hasta ahí llegamos. Qué agradable.

    Y como no teníamos un sitio mirado dónde comer y era buena hora, decidimos ir volviendo hacia casa y parar en Canet d’en Berenguer, en Jesús Gor, pues hace unas semanas comimos, bastante bien, en La Perla de Canet, pero nos quedamos con el run run de este Jesús Gor, vistas las opiniones de Dani, algo más tibia, y del Desaparecido en combate III, Luis Lair, más favorable.

    Curioso como cambia la imagen que proyecta este local de mirarlo desde el paseo marítimo (que es donde está, saliéndose ya casi del término municipal) a mirarlo desde el interior. Desde el paseo, caminando hacia el norte, parece como escondido, discreto… y desde el interior es todo lo contrario, con un aparatoso y gracioso poste altísimo, como los de las gasolineras, anunciándolo, y con una llamativa terraza forrada de césped artificial.

    Dentro es enorme, y la parte que da al paseo, que es donde nos ubicamos, tiene todo del chaflán acristalado, con unas vistas “la mar” guiño-guiño de agradables.

    Muy peculiar, tanto el local como su propietario. Respiras una atmósfera limpia, ese es el adjetivo que me viene a la cabeza cuando pienso en este restaurante: limpio. Y saludable. Pulcritud, sosiego, frescura, oxigenación. Y trazas como de hotel de antaño, con un aura de entrañable clasicismo (me recordó mucho a pasajes de obras de Thomas Mann, aunque no tenga nada que ver la época). Un clasicismo que se mestiza con el haz de imagen constante que deja el ir y venir por sala de Jesús Gor, un señor con sus años ya, delgado, alto y moderno, bien conservado y con cierta clase, un tanto pretencioso e impostado, pero con clase. Curioso.

    Esperaba una carta como de autor, pero qué va, es una carta normal de cocina levantina, con acompañamientos y guarniciones clásicas, y con nombres que buscan boato.

    Pedimos, al centro:

    —————
    • Trío de buñuelos de bacalao al romescu
    • Gambas a la gabardina
    • Clòtxinas
    • Calamar de playa a la andaluza
    • Sepia a la plancha con salsa tártara
    • Dulce lágrima de queso
    —————

    No comimos nada mal, y como dicen tanto Dani como Luis, en un oasis ajeno al circuito de turisteo. Mesas bien puestas, aclimatación perfecta, servicio amable y educado…

    Excepto el calamar, que o no era fresco o no era de playa… “cercana”, el resto de lo más correcto. Correcto, seguimos con el adjetivo, el trío de buñuelos, pataterillos, aunque nos quedamos algo despagaos al comprobar que eran los tres iguales, pudo aquí el boato comentado a la realidad del plato; ricas las gambas a la gabardina (me encaaaanta ese apelativo, muy propio de mi tierra, aunque se va perdiendo, y ahí se dice o bien “gambas gabardina” sin más o “en” gabardina, no “a la” gabardina), con una fritura depurada; las clòtxinas, top, tanto su calidad como el caldillo; la sepia bien también, con una estupenda tártara casera; y el postre, “dulce lágrima de queso”, pues, aunque volvemos al boato y a la pretensión en el nombre (era una tarta de queso, y además una porción normal, rectangular, por lo que no pillo lo de “lágrima”), muy buena. Me moló mucho el carrito en el que la tienen, puro “norte”. La anteriormente descrita atmósfera de las instalaciones, detalles como el carrito, y el día nublo que salió, me evocaban a una mezcla de sanatorio de La Montaña Mágica y hoteles-balneario de los que frecuentaban Los Budenbrook, con el norte peninsular. Desde luego, nada me llevaba a donde estábamos, una playa levantina.

    Como tampoco me llevaban a una playa levantina los comensales con los que coincidimos, al parecer clientes habituales, jubilados burgueses vascos con ganas de vivir y con ese “saber pedir” que suelen tener allá arriba, hablando de gastronomía, claro.

    Carta de vinos más bien corta y más bien clásica, coperío ramplón, con alguna cosita como ese Santa Digna Rosé 2025 que pedimos, un varietal de cabernet sauvignon chileno de Miguel Torres que me traía muy buenos recuerdos de décadas atrás, cuando a empezó a interesarme el mundo del vino. Se me hizo cansino, o ha cambiado él o he cambiado yo, o las dos cosas.

    Los que no parecen haber cambiado (es una impresión pues no los conocía de antes) son el restaurante Jesús Gor y don Jesús Gor. Oye, que les dure, no descarto volver.

    Valoración media 4 4
    Cocina 3 3
    Servicio 4 4
    Local 4 4
    Servicio del vino 3 3
    Relacion calidad-precio 4 4
  • el 27/08/2022 a las 10:29
    Permalink

    Jesús Gor es un clásico de la playa de Canet d’En Berenguer, una plaza difícil si la visitas en verano, así que encontrar algún restaurante que trabaje simplemente bien es todo un logro.

    Posiblemente el restaurante Jesús Gor sea el más cuidado en cuanto a local, incluyendo la terraza, servicio y regularidad en su cocina. En su salón interior puedes comer viendo el mar, disfrutar de la brisa nocturna si vas a cenar y sentirte cómodo en unas mesas bien separadas y, hasta ahora, vestidas. En nuestra última visita nos tocó una mesa de madera clara, sin mantel, pero sumamente agradable, aunque yo siempre prefiera notar las faldas de la mesa en el regazo.

    A mediodía hay que ir a por los arroces, preferiblemente los marineros, así como la fideuá. No, serán los mejores arroces que hayas comido, pero sabes vas a comer bien seguro y vas a ser atendido perfectamente por un equipo consolidado y que se esmera por ser profesional.

    Los entrantes tampoco desmerecen, pero aquí hay que saber elegir y los precios, en algunos casos, están algo inflados, como el plato de pan que cuesta 8€ y lleva 4 rebanadas de pan mediocre.

    ¿Qué pedir de entrantes en Jesús Gor? Pues las gambas con gabardina que no están nada mal, el rebozado, siendo bastante grueso, está muy logrado, nada aceitoso, y el gambón es de buena calidad y tamaño.

    Los berberechos al vapor, sin más secreto el buen producto, son una excelente opción, como los buñuelos de bacalao con salsa romescu, un rebozado perfecto para una ración generosa.

    Especial mención requiere el foie, un micuit que siguen sirviendo como a principios de los 2000, con cuatro cucharas: sal maldon, reducción de PX, mermelada de violetas y mermelada de albaricoque. Sí, señores, siguen haciendo la tan manida mermelada de violetas que conquistó todos los platos de foie hace 20 años. El caso es que la ración de este foie es escasa, el precio algo elevado para lo que ofrecen, pero solo por la presentación demodé merece la pena verlo (no se pierdan las foto).

    La carta de vinos es sencilla aunque tiene referencias interesantes, con precios muy elevados, casi todos duplican su PVP en tienda, con una copas normalitas y un servicio que abre la botella, no da a probar, sirve y se desentiende. Aquí hay mucha labor que hacer, aunque entiendo que igual la playa no es el lugar donde la gente le de importancia a estas cosas…

    En conclusión, mejor para comer que para cenar, Jesús Gor ofrece una interesante propuesta, a precios algo más elevados que el resto, pero con la seguridad de que no notarás la temporada alta.

    Valoración media 3 3
    Cocina 3 3
    Servicio 4 4
    Local 4 4
    Servicio del vino 2 2
    Relacion calidad-precio 3 3
    • el 30/08/2022 a las 13:58
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      Hostia, me acuerdo los años que estuve veraneando en Valencia Capital (2009-2014 más o menos), 2 de cada 3 veces que íbamos a la playa íbamos a Canet, y fijamos Jesús Gor como referencia para comer, salvo alguna prueba en algún otro cercano, casi todos los día que íbamos a Canet comíamos ahí, ya fuese en algún menú que tenían o a la carta en plan picoteo.

      Para un día playero, sin grandes pretensiones, y sin tener que castigar demasiado el bolsillo me parecía una opción perfecta, además de cómodo con su aire acondicionado, sus mesas amplias y sillas cómodas, vamos, que era un día de playa con plus. 😛

      • el 31/08/2022 a las 10:03
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        PUes @lair, si vuelves encontrarás exactamente lo mismo, con lo bueno y lo malo que este conlleva. Y sí, acabar un día de playa y sentarte en un salón como Dios manda y no en un chiringuito de sillas de plástico, no tiene precio.

        Saludos
        Dani

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