Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como las cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. El consentimiento de estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o las identificaciones únicas en este sitio. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos.
El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.
Rooftop Smokehouse es una empresa que nació de modo casual, con unos amigos experimentado en una azotea de Barcelona, que ha crecido exponencialmente y se ha ganado a pulso un gran reconocimiento en los ambientes foodies.
Sus principales líneas son: ahumados (aquí es dónde lo petan), fermentados y encurtidos. Todo siempre artesanal, productos éticos y sostenibles, prioridad de proveedores de proximidad… vamos lo que ahora está en boga.
La mostaza que nos ocupa, resulta de infusionarla con cerveza y encurtirla, cómo no, artesanalmente.
Su textura es así como crunch y “semillosa”, muerdes minúsculos trocitos de encurtidos que le brindan gran encanto. El sabor es más bien suave, con un sutil, quizás demasiado sutil, recuerdo de la cerveza, y esa agradable sensación de estar masticando encurtidos.
Le va a gustar a todo el mundo, no me cabe duda, incluido yo, pero me ha faltado un poquito de punch, de fuerza. Te pimplas el botecillo en un suspiro, cayó casi entero cuando me hice un sándwich de pastrami de esta misma casa.
Puedes adquirir su gran variedad de productos por su web, o si vives en Valencia, acercándote a la deliciosa mantequería llamada “El Almacén de Patraix”.
Pues sí, o sea no.
Pues no, o sea sí.
Me encanta la mostaza. Me la comería a cucharadas y me la pondría como crema solar cuando salgo a pasear bajo el sol.
Esta mostaza… sí. O sea no. Carente de acidez. Carente de picor. El ahumado no está. Agradable: absolutamente. Prescindible: Aun más.
Para mí, lo más destacable, o lo único, es ese crunch de los encurtidos, eso sí me gustó mucho