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Dos puntualizaciones: la mesa es compartida con bancos corridos y tienen alguna cosa más, aparte del pulpo, como carne al caldeiro y alguna empanada. Absolutamente recomendable.
El banco corrido es típico en Galicia, casi que hay que indicar cuando las mesas son separadas 🙂
A pulperia do Luis tiene poca oferta, pero no es ni más ni menos que todo lo que se espera de un establecimiento así.
– ¿Y qué se come en una pulpería?
– Pues pulpo, ni más ni menos. Tanto pulpo como pueda comer.
– Acompañado de su patata, claro.
– No señora, solo pulpo. Aceite, sal y pimentón dulce o picante, a elegir. Pero solo pulpo.
– ¡Vaya! Pero el pulpo estará bueno.
– El pulpo está de 10.
– ¿Y los postres?
– Muy ricos: queso del duro (manchego) o del blando, tipo tetilla, con membrillo. Todo el que quiera, sin recato. Se deja sobre la mesa y ya usted se va sirviendo. Ah, y de postre café de pota, vamos de puchero, tocado con unas gotitas de orujo.
– De acuerdo. ¿Y la carta de vinos?
– Ni rastro. Un par de referencias cantadas por las simpáticas camareras. Pero con el albariño nos apañamos nosotros.
– Y, con todo esto ¿me lo recomienda?
– En Sarria yo desde luego no me lo perdería. Es bonito, es auténtico, se come en mesa grande con banco corrido y uno se impregna de la idiosincrasia del lugar.
– Pues mil gracias.
– A mandar.
Jajaja, cómo molan esas pulperías. Ahora que, para llenar el buche solo con pulpo, hay que comer mucho pulpo, eh?