Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como las cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. El consentimiento de estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o las identificaciones únicas en este sitio. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos.
El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.
Pues con esto de improvisar, íbamos a pasar una noche en Torre del Marqués, un exclusivo hotel de 5 estrellas literalmente perdido por los montes del Matarraña… y mooooc!!! Salimos de casa y vimos que había habitaciones, pero pensamos “vamos mejor a verlo, total son 2 horas, y ya ahí si nos gusta, pues reservamos in situ, no vaya a ser que no nos emocione, que barato, lo que es barato, como que no es”. Y en ese tiempo habían entrado varias reservas, de modo que cuando llegamos nos quedamos con un palmo en las narices.
¿Y comer? (eran las 14:00 h pasadas) Comer sí, nos dijeron, pero no el degustación, una carta más breve.
Jo, qué chulada de hotel, que paz, qué entorno, qué vistas y qué instalaciones. Tiene una carreterilla de acceso propia, 5 km desde la carretera que une Monroyo (término al que pertenece) y Fuentespalda. Tooodo son fincas y montes de la propiedad, incluyendo su propia bodega. Tienes ir subiendo, y arriba del todo, franquear, tras llamar y que te abran, dos puertas que están en vallas perimetrales concéntricas, separadas como un km una de otra. Y ahí está el hotel. Exclusividad total.
El comedor es precioso, es como un balcón acristalado con vistas panorámicas que cuelga sobre todo el paraje. Tiene dos salas, la “buena” y otra con peores vistas y equipación, que es donde nos querían colocar, siendo que había mesas libres en el otro. Me quejé, y nos recolocaron ahí, como toca. Al parecer es solo para los degus, pero si, total, casi que me gasté lo mismo. No entiendo, si comes a la carta, oño.
Bueno, pues tras leer todas las referencias de la carta, que no son muchas, se percibe que se trata de cocina actualizada basada en productos de proximidad.
Pedimos, para compartir:
—————
• Croquetas de cecina de Peñarroya y confitura de higos de la finca
• Salmorejo de melocotón de Mazaleón con anguila ahumada del Delta del Ebro y melocotón ligeramente encurtido
• Risotto de sepia y langostino de Vinaroz con queso de la comarca
• Tabla degustación de Jamón DOP de Peñarroya y Quesos del territorio con carquiñolis de almendra y confituras artesanas
—————
Bien, comimos bien, no es una cocina que te enamore, pero todo está rico, bien hecho, con criterio.
Bebimos, por copas, las tres referencias que tienen de su propia bogega: Lo Foc Mas de Llucia Garnacha blanca – Macabeo 2023, un rosado sin etiqueta, y Lo Foc Mas de Llucia Mazuelo – Garnacha tinta – Garnacha tintorera 2023. Estupendo el blanco, y correctos los otros dos, el rosado muy chuche.
Servicio muy educado y cortés, tal como se preveía, con un jefe de sala portugués muy profesional, un joven llamado Gonzalo, de Setúbal, como el célebre moscatel rojo (flipó que lo conociera, me dijo que nadie jamás se lo había nombrado, algo que me extrañó, porque hacen actividades en la bodega y tal, imaginaba gente interesada en el tema.
La dotación de la sala sin embargo es inferior a lo que uno espera en un hotelazo de estos. Copas mejorables, y otros detallitos. Pero claro, con esas vistacas, la gente les perdona todo.
Pero sí, repetiría, repetiré, y será de noche y alojado allá.
Si a mí me pasa eso de improvisar y quedarme sin hotel o bien el hotel es más caro reservado allí que lo que hubiese costado reservado por antelación, el divorcio es inmediato.
El célebre moscatel de Setúbal y Mourinho.
Flipé con eso de que nadie en no sé cuánto tiempo se lo hubiera nombrado, y eso que él siempre decía que era de Setúbal
Jaja, en nuestro caso es que somos a cual peor… así que lo asumimos con deportividad y culpabilidad compartida