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Lo bebí en un gastrobar valenciano, tras habernos tomado un espumoso, bien entrada ya la cena. Había ojeado la carta de vinos al principio de la misma, y como no pensaba beber tinto, pasé muy por encima por ese apartado, pero me quedé con que había un vino argentino de la variedad malbec.
Como se nos acabó rápido el espumoso y aún quedaba cena, era consistente lo que restaba, y siempre me ha resultado simpática la Argentina y me ha gustado la malbec, me acordé de la ojeada y le dije al camarero:
– “¿Me puedes sacar una botellita del malbec?”
– “¿Del qué?”, me contestó el camarero poniendo cara de póker
– “Si hombre sí, de ese vino argentino que tienes en carta de la variedad malbec”, le respondí
– “¡Ah, oño, el Kempes!”
Y me contó que lo tenía en carta porque el distribuidor le había asegurado que lo iba a vender muy bien, que le hiciera caso, y que, efectivamente, que se vendía más de lo esperado, pero que nadie lo pedía como malbec, que no sabían ni que era eso, que la gente pedía “el Kempes”, y punto.
El avezado lector, sobre todo si tiene unos añitos y algún conocimiento de fútbol, se habrá ya percatado de que el quid de la cuestión radica en que Mario Alberto Kempes, apodado “El Matador” por su facilidad para golear, es uno de los más grandes futbolistas argentinos de la historia, campeón del mundo con su selección en el 78, y que jugó 7 temporadas en el Valencia C. F., dejando un recuerdo indeleble en los aficionados y no aficionados ches, tras ganar una Copa del Rey, una Recopa de Europa y una Supercopa de Europa, y resultar pichichi en dos ocasiones.
Y cuelgo esta cata, no porque el vino esté a la altura de “El Matador”, sino movido por la curiosidad de comprobar de modo empírico, si esta cata, por contener estos nombres y esta historia, tiene más lecturas de las habituales, del mismo modo que el vino tiene más ventas de las habituales.
Decía que el vino no estaba a la altura del mítico jugador, pero ojo, no estoy diciendo que sea un vinorris, qué va, se trata de un vino interesante.
A la vista se presenta con buena capa, color granatoso tomado y menisco viola, con comedido y tintador lagrimeo.
En nariz, más intensa que compleja, destacan las frutas negras a la sazón, acompañadas de ciertas notas balsámicas y también especiadas, menos de las que se esperan tras una crianza de 12 meses, pero ahí están, por ejemplo, el cafecito y la vainilla.
Y en boca, tiene su carácter y su nervio, y, pese a su corpulencia, pasa con cierta ligereza y frescura, despidiéndose con cierta timidez, con una longitud justita.
A ver qué pasa con el amigo Mario Alberto, os mantengo informados 😉
Hay que tener más años que la injusticia para que lo de “Kempes” te llame (8-o
Jaja, pero a mí me llamó lo de “malbec” (aunque también me hubiera llamado lo de Kempes, en otro sentido, si me hubiera fijado)
Macho, que yo tengo 58, chavalín, seguro que 15 o 20 más que tú 🙂
Bueno, pues 15 días después, tengo que decir que, así como comentábamos que su nombre provocaba aumento de ventas en Valencia, en Gaudaru no tiene muchas más lecturas de lo normal por llamarse como se llama.
Ok, boomer :-p
Técnicamente no soy boomer… por un año, jajajaja, hala, chincha
Ey,millenial, pues algo ha pasado, se ha debido indexar con algún rollo, porque se han disparado sus lecturas en la última semana que no veas…
Habrán activado el detector de yayos 😀
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