Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como las cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. El consentimiento de estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o las identificaciones únicas en este sitio. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos.
El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.
Esto de EL RAPOLAO es una cosa muy loka.
Siempre he asociado ese simpático nombre al célebre Raúl Pérez… pero resulta que no.
El otro día viendo la carta en un restaurante (El Vermut), vi que había un Rapolao, pero de César Márquez. Pregunté si es que había alguna equivocación y me dijeron que no, que “este Rapolao es de su sobrino, César Márquez”. Y como lo vendían bien de precio y ese día bebíamos por copas, compré una botellita y me lo llevé a casa.
Al llegar, brujuleé un poco por la red y ante mi asombro descubro que:
• Se trata de un paraje de D.O. Bierzo ubicado entre los pueblos de Valtuille de Abajo y Villadecanes
• Abarca 26 hectáreas
• Divididas en más de 200 parcelas
• Con 21 propietarios diferentes
• Más de 10 productores trabajándolo
• Al menos 15 vinos diferentes del Rapolao
• Todos utilizan la misma marca: “El Rapolao”
El más conocido es el de Raul Pérez, claro (La Vizcaína El Rapolao), pero hay otros productores bercianos también famosetes, como Castro Ventosa, Michelini i Mufatto, Diego Magaña y el sobrinísimo César Márquez.
Como digo, vaya lokura, parece ser que se trata de una experiencia piloto, algo único en España, que sí se estila en Borgoña.
Vamos con “el mío”, este El Rapolao Vino de Paraje Valtuille de Abajo César Márquez 2024.
Mayoritariamente mencía, viñedo de suelos de arcilla a 540 m de altitud.
Lo que leo de los denominadores comunes que tienen los vinos de este paraje, se corresponde plenamente con lo que he catado de César Márquez: mencías frescas, ni alcohólicas ni contundentes, y con baja dulcedumbre, autenticidad, singularidad y alta calidad.
Poco más que añadir, que se me fue ganando sorbo a sorbo, copa a copa, que me confundió su inicial ligereza que me llevaba a la mencionada Borgoña, y que fue ganando en matices, en complejidad, en sapidez hasta convencerme plenamente. Costó un poquillo, pero ahí emergieron, tras la ceniza, las cerecillas y las violetillas, un tándem triple cautivador, con unos ramalazos más maduros, como de licor de guindas.
Me apetece ir probando más Rapolaos, sobre todo el de Raúl Pérez. Aunque me dicen que está complicada la cosa, andan con cupos y tal, lo intentaré y seguiré informando.