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Nos fuimos tres días a alejarnos del mundanal ruido, y elegimos para ello la zona de la Sierra de Gúdar de Teruel, cuyos castigados, austeros y adustos paisajes me tienen embelesado desde hace años.
La oferta hotelera ha crecido, y de qué manera, albergando más turistas valencianos que zaragozanos. Los zaragozanos, cuando quieren nieve y/o montaña, tiran desde siempre para el Pirineo oscense, los valencianos tienen esta zona de Gúdar-Javalambre mucho más a mano. Yo, zaragozano residente en Valencia, de madre turolense… pues no sigo la corriente de mis paisanos y tiro pa Teruel clamorosamente. Y con singular alegría.
De entre esa creciente y cuidada oferta hotelera, que esos días de finales de diciembre estaba menguada por cierres vacacionales (no había nieve, pistas cerradas, etc.) nos gustó por su solitaria ubicación y por su aire de exclusividad rústica, el Hotel Mas de Cebrián. Un auténtico acierto, un hotel rural espectacular a 6 km de la población más cercana, que sorprendentemente no es Puertomingalvo, a cuyo término municipal pertenece, sino Mosqueruela.
Ese hotel cuenta en sus instalaciones con un restaurante que está adquiriendo mucho prestigio, se llama Existe, y tiene un Solete y la Bib Gourmand. Qué chasco nos llevamos cuando haciendo el check-in fuimos a reservar y nos dijeron que justo cerraba los días que íbamos a estar: lunes, martes y miércoles.
Había un gastrobar anexo al mencionado restaurante, y como nos gustaba tanto el lugar, ese recogimiento, esa piedra, esa madera… decidimos cenar una noche ahí. Tienes que avisar al menos con dos horas de antelación, y decir en ese momento lo que vas a cenar, algo que para mí es un inconveniente, me gusta elegir sobre la marcha.
Tiene una carta escueta, 11 referencias saladas y 3 dulces, de corte tradicional, con algún guiso, embutido, huevos, ensaladas… Como habíamos comido fuerte un buen menú temático de trufa negra turolense en Masía La Torre, dejamos los guisos para otra ocasión y pedimos:
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• Tomate rosa con queso fresco y ventresca
• Tabla de jamón de Teruel
• Cecina de toro con queso y trufa
• Steak tartar
• Huevos rotos trufados con jamón de Teruel
• Pay de limón y mango
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Mucho jamón, culpa nuestra, al final se nos salía por las orejas, pero nos lo acabamos. Todo rico excepto el steak tartar, se veía que era buena carne, pero no estaba logrado. La cecina de toro, de gran calidad, con su trufita turolense, cómo no, y los huevos rotos trufados con jamón de Teruel, bárbaros.
La parte liquida tiene poca oferta, en ella encontramos un Tierra Maestrazgo garnacha blanca 2021 IGP Bajo Aragón, que superó expectativas.
Cenamos solos, qué gozada.
El servicio fue de matrícula de honor, pero no el de la cena, sino el de toda la estancia. Todo, TODO, lo hace Cristian, vaya crack. Un joven colombiano recién llegado que cuando hay baja afluencia, como era el caso, está él solito para gobernar todo el complejo: él, sin perder la sonrisa y con una amabilidad exquisita, hizo la recepción, los desayunos, las habitaciones, las cenas, los consejos… ¡y le sobraba tiempo para hacerse sus escapadas en forma de excursiones en bici! Se nota que es feliz con su trabajo y con su entorno, qué grande, ha encontrado su sitio en el mundo.
Volveré al hotel, sin duda, y lo haré cuando Existe esté abierto… ¡qué ganas tengo!
Añadir que Puertomingalvo está considerado como uno de los pueblos más bonitos de España, que de hecho se encuentra en plena “ruta de los pueblos bonitos de Teruel”, y que tiene cerca varios observatorios de estrellas, pues dada su altitud y su “limpieza lumínica” es una zona ideal para ello.
Pues justo iba a mencionar eso, que ya solo la visita al pueblo justifica la escapada al restaurante.
De verdad que sí!
En cuanto a este lugar que comento, lo que realmente merece la pena es el hotel, el gastrobar que reseño, estando bien, no es un sitio para ir “de propio”.
Otra cosa es el restaurante Existe que cito en el comentario, pero que aún no he visitado con lo cual no puedo recomendar (aunque lo haré en breve)
Pues tomo buena nota, a ver si me adelanto y te cuento del Existe.