Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como las cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. El consentimiento de estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o las identificaciones únicas en este sitio. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos.
El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.
Entramos a él sin referencia alguna, tras pasar por su puerta con el coche para aparcar y visitar el barrio de Santa María (y su catedral), que está sorprendentemente lejos del otro barrio medieval, Santa Cruz, y de esa espectacular confluencia de los ríos Gave d’Aspe y Gave d’Ossau. Estos últimos se encuentran en la antigua Oloron, que se unió a Santa María en 1858 conformando lo que hoy es Oloron Santa María (Oloron-Sainte-Marie).
Me dio tan buen rollito que no dudé en comer ahí. Eso sí, tuvimos que ver el citado barrio y la catedral echando mixtos, porque cerraban cocina a las 13:30h.
Se trata de una brasserie centenaria que ocupa por entero un edifico de lo más happy, simpático, una casona sencilla pero con solera, con sus flores de colores vivos, su terraza con mobiliario rústico, plagada de macetas y flanqueada por dos grandes árboles. Y, aunque de esto me enteré luego, tiene el encanto añadido de que tiene dentro del edifico un trinquet (de ahí su nombre), que viene a ser un tipo de frontón para la práctica de pelota vasca. Trinket en euskera, pero diferente al trinquete valenciano.
Por dentro tiene una sala amplia, de techos altísimos, con gran barra y rincones variopintos de decoración así como algo random, entre clásica, rústica, elementos modernistas… No sé, se está a gusto, oye.
La cocina es, pues eso, de brasserie tradicional, francesa con cosas regionales, no muchas referencias. Y un menú diario que era al que atacaba toda la peña.
Nosotros nos pedimos, para compartir, un entrante y dos principales de la carta.
—————
• Ensalada de las Landas
• Magret de pato con salsa bearnesa de La ferme St Grat
• Mollejas de ternera con salsa forestière
—————
Chico, yo a estos franceses no les pillo, o te sacan unas raciones minúsculas, o unas con las que come una familia, que es lo que nos sucedió en la adorable Brasserie du Trinquet.
La salade landaise llevaba de todo destacando el magretseché y el foir gras maison, muy apañada; el magret de pato, con abundante guarnición, jugoso y sabroso; y por último, las mollejas (les ris de veau), estupendas, me agradaron mucho, tanto por lo ricas que estaban como por la novedad para mí de tomarlas en guiso, cocinadas en una sabrosa salsa forestière, de toma pan y moja.
Para beber, pues lo que hicimos siempre en las comidas/cenas de esos días por el sur de Francia: por copas y de la zona (blancos de Jurançon y tintos de Madiran). En esta ocasión, 64 Vignoble Jurançon sec 2024 y Fruit Noir Fruit mûr frais Madiran 2018, resultones ambos.
Y tan ricamente, oye.
You need to login in order to like this post: click here
Coño!!!!
Ahí comí yo un día cuando subí (con la bici) a la Pierre de St. Martin. Supongo que estás de vuelta, pero sube, aunque sea en coche.
Prueba los pasteles rusos.
You need to login in order to like this post: click here
Los pasteles rusos en la brasserie? Juer, ni me fijé, esa noche teníamos cena guapa, y nos cuidamos (entre comillas claro, porque ya ves, pero el postre lo evitamos).
Sip, estoy ya de vuelta, y por Pierre de St. Martin pasé, qué preciosidad, paramos 30 veces a ver paisajes y echar foticos. Y luego casi vuelvo a pasar, en sentido inverso, porque intentamos ir a comer al célebre Juan Pito, en el puerto de Belagua, pero imposible.
You need to login in order to like this post: click here
No, en una pastelería de allí. No recuerdo el nombre, pero es famosa.
You need to login in order to like this post: click here