A Casa das Xaquinas


Teléfono: 982512193
Ubicación: Av. Tierra Llana, 258 27810
    Vilalba (Lugo)
    España
Horario: Cierra lunes
Momentos: Comida
Tipo de cocina: Gallega
Web:
Precio medio: 24.00€
Tapa, bebida, producto estrella: Raxo con salsa de queso San Simón

Valoración media :  
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4 estrellas de 1 valoraciones
Valoración 3 3
Relación calidad-precio 4 4
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Un comentario sobre “A Casa das Xaquinas

  • el 10/07/2024 a las 20:20
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    La primera jornada del GastroCamino estaba siendo muy intensa, quedaba rematarla con la cena.

    Los que caminábamos, tras casi morir de risa (tanto nosotros como la recepcionista del hotel) a primera hora de la mañana contemplando la accidentada salida de Nacho, el de la bici, que iba perdiendo una tuerca cada vez que daba una pedalada, habíamos disfrutado de lo lindo con tres sub-etapas: primero, paseo por Ribadeo para disfrutar de día las vistas desde La Atalaia (efectivamente, el puente estaba ahí, no me equivocaba la noche anterior, qué barbaridad de vista panorámica); segundo, a patear de arriba abajo la Playa de Las Catedrales y otras adyacentes (pero qué locura es esta, ¿puede haber una playa más bonita?), y finalmente, un delicioso paseo fluvial, ya en Villaba, a la vera del río Madalena (menuda inversión que han hecho allá, vaya piscinas municipales infinitas que caen sobre el río, donde también hay otra piscina perfectamente integrada, y vaya camino bien arreglado, madera por todos lados).

    El de la bici…. Ufff vaya machada de etapón se marcó: de Ribadeo a Vilalba coronando Mondoñedo, y en tiempo récord (según aseguró el del hotel, que no daba crédito). Por lo acaecido ese día, y ya para el resto del GastroCamino, los caminantes le endosamos al de la bici dos motes: “El Tuercas” si nos referíamos a él de modo jocoso, recordando el hilarante inicio de la jornada, y “El Tigre de Mondoñedo” si nos referíamos a él con el respeto y admiración debida ante su proeza. La verdad es que le llamamos más veces, bastantes más, “El Tuercas” que “El Tigre de Mondoñedo”, apelativo que guardamos cicateramente para usarlo en contadas ocasiones, quizás incluso demasiadas 😉

    Bueno, pues siguiendo nuestra estructura del GastroCamino:

    – Tras el ejercicio
    Duchita rápida.
    – A tomar cervezas y tapas por lugares tradicionales (después de un par de ellos, rematamos en Lanzós, del que ya colgué reseña dado lo que “nos llegó” la profesionalidad de Abel, su dueño)
    Siesta media, sin prisa pero sin pausa.
    Paseo por el pueblo con un par de cerves/vinos más…
    – Y a cenar al mejor restaurante gastronómico de la zona.

    Como decía en la reseña de El Oviedo (Ribadeo) en esta edición me costó Dios y ayuda encontrar algo que estuviera abierto un jueves noche y que se saliera de los estándares de tipismo y gastronomía popular que ya cubríamos a mediodía, encontrar algo más “gastro”. Tanto es así, que en Vilalba no lo conseguí, pues el perfil de lo mejor que encontré era de cocina típica y popular gallega de interior, pero, eso sí, en teoría como más cuidada, hasta el punto de salir en muuuchas guías y tal, incluso estar reconocido con un Solete por la Repsol.

    Se trata de A casa das Xaquinas, en una curiosa casa a las afueras con los bajos, que ocupa el restaurante, más mesón que restaurante, revestidos de piedra natural y salpicados de tiestos con flores. Ya me lo advirtió el dueño al reservar, que fuéramos en coche, que estaba lejos y luego era cuesta arriba, pero juer, cómo íbamos a hacer eso si somos gastrocaminantes y está en el caso urbano de la población… Efectivamente, en el casco urbano está, pero creo que es la última finca del mismo, se hace larguísimo el paseo, y es que además el recorrido no tiene ningún interés, o sí, según cómo lo mires, pues en él se pueden comprobar los punibles horrores del urbanismo de hace décadas en esa zona, no sólo en Vilalba, aunque aquí es mucho más acusado, con todos los edificios de diferente altura, y las paredes laterales de los más altos, que quedan a la vista, revestidos por una pavorosa e insalubre uralita. Uralita, uralita, y más uralita, pero no en los tejados, que también supongo, sino, como digo, ¡en las paredes! ¡Con lo bonita que es Galicia, qué manera de pifiarla, qué crimen! A eso hay que añadir algunos otros edificios como quemados, otros medio derruidos, otros abandonados…

    El interior de A casa das Xaquinas es realmente agradable, tipo bodegón, pleno de tipismo, muy rústico y humilde, pero con cierta gracia, sobre todo la barra que está empotrada entre madera, piedra, radios antiguas, algún elemento de labranza, e iluminada muy bien para darle calorcito y color. Las mesas (vestidas con hules) y sillas, de madera, mantienen la línea, pero no puedo más que decir que son incómodas.

    Lo regenta una pareja muy maja, con estética motera, ella en cocina, él en sala. Él es muy locuaz y se vende muy bien, sabe cómo poner en valor sus platos, seguro que eso tiene mucha culpa de su presencia en guías.

    La carta no es larga, como 25 referencias (además tienen arroces y tal por encargo), de entre las que elegimos, para compartir:

    —————
    • Tortilla de patata
    • Zamburiñas
    • Revuelto de grelos y gambas
    • Croquetas de jamón ibérico
    • Croquetas de queso de cabra y cebolla caramelizada
    • Setas naturales a la plancha
    • Raxo con queixo San Simón
    —————

    Pues eso, lo que decíamos, que se venden muy bien pero… no es para tanto, fue una cena correcta sin más.

    Tiene fama, y él ya se encargó de remarcarlo, tanto la tortilla de patatas (detalle de la casa) que estaba rica, pero no más que alguna que probamos esa misma mañana, o el día anterior, que estaba incluso mejor, y, sobre todo, el raxo, que prepara o bien con alioli o bien con queso San Simón, que estaba delicioso, pero tampoco más que el de Lanzós (éste, a diferencia del anterior, estaba menos adobado, cortado en trocitos en lugar de tiras, y servido con una casera y buena salsa de queso).

    Se equivocó y en lugar de sacarnos el revuelto de grelos con gambas, salió de setas con gambas, y teniendo en cuenta que luego habíamos pedido setas a la plancha (también tienen fama, y están francamente sápidas y jugosas) pues nos resultó cansino el tema. Compensó el error, dijo, poniéndonos una zamburiña de más para que la ración fuera divisible entre tres, zamburiñas, que, y esto pasa en casi todos los lugares de Galicia, no eran zamburiñas, sino volandeiras o incluso vieiras del Pacífico. No pasa nada, si son buenas, como era el caso, están estupendas, pero no tanto como las zamburiñas, y además cuestan muchísimo menos. ¿Por qué no decir la verdad en lugar de engañar?, pregunté tanto aquí como en otros lugares, y las excusas fueron de lo más banales, pero podíamos centrarlas en que “el peregrino” no sabe que es una volandeira y va buscando zamburiñas.

    Las croquetas, las de jamón eran tipo botón, y entre esto y que estaban algo requemadas, se quedaron secorris, una pena porque la bechamel era muy rica, y las de cabra con cebolla caramelizada, sabrosas pelín aceitosas.

    Como sólo yo bebía vino, los otros dos le pegaban a la cerveza, pedí por copas un godellito, Grego e Monaguillo 2023, Monterrei D.O., que cumplió sobradamente.

    Bueno, pues eso, correcto, no para tirar cohetes. El precio, muy bien, 24€ por barba.

    ¡Ah! Y si vais… ¡haced caso al dueño y pillad el coche!

    Valoración 3
    Relación calidad-precio 4

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