Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como las cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. El consentimiento de estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o las identificaciones únicas en este sitio. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos.
El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.
Alcossebre (Alcocéber o Alcocebre en castellano, ambos válidos) en una localidad castellonense costera con una interesante oferta gastronómica, algo que no deja de sorprenderme. Quizás sea por el tipo de turistas extranjeros que alberga, o por el perfil de los patrios… no sé, pero así es. Para sus escasos 7.000 habitantes, tiene muchos y variados restaurantes, entre ellos una estrella Michelin, Atalaya, y otros de buen nivel, como La Villa, que visité no hace mucho.
En este caso, nuestros avezados guías cuasi nativos, tras dudar si nos llevaban a algún otro restaurante que ofreciera menús temáticos de la alcachofa (estábamos en plena temporada y Alcossebre es vecina de Benicarló) se decidieron por conducirnos a Vaivén, un restaurante que está en primera línea de uno de los paseos marítimos de Alcossebtre, con terraza, encajado entre otros restaurantes adyacentes en batería.
Restaurante decía, quizás mejor taberna o tasca marinera de nuevo cuño. O casa de comidas, como ellos se autodenominan. Sea como fuere, ya adelanto que se come muy bien.
Un local alargado, luminoso y agradable, cuya decoración no es la que esperas tras ver su aspecto exterior: cuidada, con un puntillo neo-rústico muy cool.
Su oferta a estas alturas del año se limita a un menú y solo a mediodía. Y de ahí no te puedes salir, no puedes pedir nada que no esté en el menú, ni si quiera unos tristes calamares, calamares que, por cierto, tienen mucha fama. Sí, puedes pedirlos, pero encargándolos.
El citado menú, de los más apañao, por 30€, contempla 3 entrantes al centro, un segundo a elegir entre 6 opciones (dos arroces secos, uno meloso, una fideuá, una carne y un pescado) y un postre, también a elegir, esta vez entre 5 opciones. Al reservar tienes ya que comunicar tu elección si se trata de un arroz.
Así quedó la cosa:
—————
• Ensaladilla, boquerón y hojaldre
• Croqueta líquida de galera
• Alcachofa confitada con romesco de sobrasada
• Arroz meloso de gamba roja y alcachofas
• Torrija a la crema con helado
—————
Los entrantes superaron expectativas, no esperaba yo ni de cerca esas creaciones y esas presentaciones, sencillas pero plenas de criterio y buen gusto.
Y el arroz meloso, pues estaba bueno, no podemos decir lo contrario, y aún mejor cuando iban pasando los minutos e iba reposando y sustanciándose, suave y acariciante. Quizás le falto un puntillo de punch, de potencia, lo que seguro que sí le faltó es… alcachofa. Sí, aunque en teoría era un arroz meloso de gamba roja y alcachofa, no llevaba ni una sola alcachofa, pero ni una. Le preguntamos a la camarera y nos dijo que lo habíamos pedido sin alcachofa, luego que no, que las culpas de la cocinera… De todo, menos autocrítica y disculpas.
Y es una pena, porque además de que yo iba con el antojo de las alcachofas dada la temporada y zona en la que nos encontrábamos, es que ciertamente a ese arroz le faltaban las alcachofas para redondearlo.
Carta de vino cortita pero maja, sacamos de ahí un resultón e infalible godello de Valdeorras, Valdesil Montenovo 2023, tratado correctamente.
El servicio, encantador, buena gente, cierto es que emborronaron toda su labor con la ausencia de disculpas y el feo echar la culpa a otro. Lo hubieran arreglando con un simple chupito baratero (que no nos hubiéramos bebido) “para compensar el error”, pero ni eso, oiga.
En fin, que, salvando lo encorsetado de su oferta y el borrón comentado, se trata de un lugar a tener muy en cuenta, pues se come francamente bien.
¡ Con lo sencillo que es pegar un capotazo ! ¿ Qué necesidad ? 🤷
Y tan!
En fin…