Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como las cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. El consentimiento de estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o las identificaciones únicas en este sitio. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos.
El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.
Puesto al asunto de seguir conociendo bares y tabernas onubenses vamos con otra del agradable, y caminable, centro urbano.
Local bien majo con terraza, como casi todos los de la zona. Como yo eso de una terraza en asfalto como que no, a la barra. En el asunto del comer parecen más centrados en asuntos de embutidos y chacinas, si bien algo más hay, y me resultaba más interesante, de modo que allá que fui con unas habas “enzapatás” (3 EUR. Me encanta este asunto de comer habas como si fueran pipas en tamaño XXXXXL) y unas cabrillas (2,7 EUR), que hacía como veinte años que no las comía. Oye, pues todo muy en su sitio, y tapas muy generosas. Este asunto, acompañado de un tercio de cerveza (esta vez “con”, que sólo era una e iba caminando hasta el cercano hotel) por unos muy cómodos 7,6 EUR.
Nota: Sí me pareció, por lo que observaba a los parroquianos, que aquí si tienen algo de vino y un poquejo más cuidado que en otros lugares similares.
Y ahora… el turno del preguntón:
– Cómo son “enzapatás”?
– Las cabrillas son caracoles, o un tipo de caracoles, no?
Pues son unas habas de un tamaño descomunal. La vaina no miente, también es enorme, y dentro están las habas, claro. Con un tamaño desmesurado. Como la última falange del dedo gordo (casi del pie…). Las cuecen con apenas un toque de yerbabuena y ale, listo. La cuestión es que estas hay que re-pelarlas obligatoriamente, porque la piel exterior parece cuero de zapato. Durísima, y se comen pellizcando en uno de los extremos, de modo que del interior salga el fruto, bien repelado, tiernito, con ese sabor dulcecito del haba primaveral y con el toque del caldo. Es como para comerse un kilo del tirón como si fueran pipas gordotas ^__^
Y las cabrillas son un tipo de caracol. Uno bien pequeñajo y de concha muy clara, en ocasiones blanca. Supongo que el nombre de cabrillas es porque es habitual el encontrarlos “en racimos” trepando por el tallo de las plantas. Así como los caracoles más grandes son más de arrastrarse a su rollo estos son de irse juntitos y tirar pa’rriba, como las cabras.