Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como las cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. El consentimiento de estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o las identificaciones únicas en este sitio. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos.
El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.
Paseando paseando por Peñíscola dimos con este restaurante, MuvaBeach, ubicado en las faldas de esa pequeña y elevada península rocosa en cuya cumbre se encuentra el castillo del Papa Luna, y que en su conjunto conforman la estampa más pintoresca y reconocida de esa bellísima localidad castellonense, tan injustamente valorada.
Al pasar por la deliciosa callecilla trasera del restaurante (al otro lado cuelga sobre el mar), nos pareció tan divino que pensamos que igual nos daba si se cenaba bien o mal, que como íbamos a comer presumiblemente muy bien tanto ese mismo día como el siguiente (en el Trangol de Benicarló un día, y al otro en el célebre Casa Jaime de ahí, de Peñíscola), pues que oye, primaban las vistas sobre lo gastro, cenábamos algo ligerito y tal y fiesta, pero ese entorno… Así que si nos daban mesa junto al ventanal que cuelga sobre el mar con vistas a la playa y la bahía, reservábamos. Y no nos lo aseguraron, pero “casi”. Y reservamos.
Y nos dieron la mesa deseada, qué maravilla, qué idílico cenar con esas vistas. La sala, acristalada en su mayor parte, está además bien dotada de menaje, equipamiento y tal, y está en la planta calle del hotel del que toma nombre, Hotel Muva Beach. Tiene como tres espacios, la barra (con una carta ad hoc, “Sauvage”), la terraza, y esta sala acristalada que comentamos.
La oferta culinaria es muy actual pero resulta atractiva a priori, variada, con referencias de todo tipo en la que prima por supuesto el corte mediterráneo, aunque muy fusionado en bastantes platos. Te entregan además junto a ella, el folio-carta de la barra, puedes combinarlas, este es más heavy, más cañero, más fusión todavía. De entre una y otra carta, nos hicimos este degus:
—————
• Gyozas de gamba y jengibre encebichadas
• “Canyuts” al hosper con pimienta negra
• Pulpo con parmentier de patata y mahonesa de kimchi
• Corvina a la brasa con puerros asados con su salsa de cítricos
—————
Oye, pues no vamos a subirlos a los altares, porque no, pero resultó una cena de lo más agradable, en cocina se notan “manos”, desparpajo, muy correcto.
Lo mejor sin duda, las gyozas, con esa especial textura muy lograda, y sabrrrrosón el relleno de gambas encebichadas, bien de jengibre. Y lo que más ilusión nos hacía eran los “canyuts”, por tratarse de un marisco local (creo que del vecino Delta del Ebro) de temporada, es de la familia de las navajas, pero mucho más pequeñitos que éstas y de color más tirando al amarillo. Bueno, pues fue lo que menos nos gustó, tienen su gracia, su sabor, pero más groseros, más bastos que las navajas, ande vas a parar, no se puén contimparar.
Carta de vinos más amplia e interesante de lo esperado, fuimos unos segurolas y optamos por un espumoso infalible y de buena RCP, AT Roca Rosado Reserva 2021 D.O. Penedés. Copas más que correctas, sin más mimo en el servicio del mismo. Hablando de servicio, está brindado por lo que te imaginas en ese corte de restaurante: jóvenes sin excesiva formación, pero majetes y rápidos.
Que sí, que sí, que puedes cenar un día en el MuvaBeach si estás por Peñíscola (ir de propio, pues no) pero eso sí, pon como conditio sine qua non que sea en una mesa pegadita al ventanal marinero.