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Ir a Gayarre es retroceder unos 20 años en la alta cocina zaragozana, en su día uno de los referentes absolutos entre los grandes grandérrimos restaurantes de la ciudad, y que junto con El Cachirulo y La Bastilla, completaba el trío que dominaba en calidad tanto la sala de carta como los servicios de banquetes. Quizás por eso nunca me apeteció en gran medida volver, por la presunción de que seguía ahí, anclado dos décadas atrás.
Así que en medio de tanta restricción (interiores de locales cerrados) y con una celebración familiar de por medio, nos surgió la posibilidad a última hora de darle una oportunidad, ya que gracias a los jardines exteriores de los que dispone rodeando todo el edificio principal, han habilitado miniterracitas aclimatadas para en un día más o menos bueno, poder disfrutar de una agradable comida, sin más. Y es que quizás la ultimísima y agradable sorpresa de disponer de mesa, nos hizo sobrevalorar la comida, pero ya más en frío, llegas a la conclusión de que en otras circunstancias, nos hubiésemos ido bastante más descontentos.
Empezamos compartiendo un par de platos:
Alcachofa rellena con salsa de mostaza 16€. Psche, no estaba mal pero no deslumbra.
Tallos de borrajas con arroz bomba y almejas 18€. Mitiquísimo plato del restaurante que fue copiado hasta la saciedad.
Y de principales volvimos a compartir con mi mujer:
Rodaballo 24€ . Hermoso corte de producto y trato más bien medio.
Costilla de cerdo ibérico 22€. Glaseadas, muy ricas, pero eso, costilla de cerdo.
El resto de platos que se pidieron para el resto, nada reseñable, pero es que ni la carta llama la atención, y para una cosa que me apetecía pero más como media ración (Callos guisados de manera tradicional 22€), no se podía porque los tenían “envasados” en raciones completas y no se podía dividir.
Todo acompañado de los vinos de la foto, reseñar que el precio del Predicador tinto (26€) lo hizo irresistible.
Resumiendo, pues muchas gracias pro el papelón que nos hizo, pero me temo que o se producen cambios importantes, o se vuelven a producir restricciones o será la última vez que lo pise.
Importe final de la cuenta: pues creo recordar que unos 250€ de 3 adultos y 2 niñas.
Esas borrajas… jo, cómo las echo de menos
Yo celebré mi banquete nupcial ahí hace… 27 años
Oye, ¿y no nombras La Matilde, Los Borrachos y Gurrea?
Sí, que podrían entrar sí, pero supongo que ya serán cuestiones personales, Los Borrachos quizás lo considero anterior en gloria a los que comento, yo lo conocí por 2002 y creo que lo pillé ya en plena decadencia, Gurrea, estuve por la misma fecha, incluso un poco antes, y nunca me terminó de convencer. Y La Matilde para mí siempre ha sido correcto (coño, y si ahí sigue por algo será), pero quizás una segunda división, o primera raspado.
Aunque claro, como siempre, son apreciaciones personales, también es verdad, que me estoy yendo a los años 96-02 mis primeras aproximaciones a la gastronomía, y me pilla o estudiando o empezando a trabajar, conque ir a un restaurante de estos, era una excepción, y ahorrando mucho para poder hacerlo.
Tienes razón, son muy de antes, son de hace 30-40 años.
La Matilde era un gran restaurante, cocina tradicional con puntitos de actualización de por entones, con una de las mejores bodegas de España de la época. Los Borrachos en los 80 era el no va más, caza y cocina francesa, servicio exclusivo. Y Gurrea era sencillamente producto, pero el mejor producto, cocina vasco-navarra tradicional, una pasada.