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Otro queso reketeriquísimo de Elvira García.
En este el cerebro (me) engaña, pese a que conozco de dónde viene, cómo se hace. Es de leche de cabra, cruda (la leche, no la cabra. Bueno, la cabra también), corteza lavada… y lo pruebas, y a ciegas diría que es ¿vaca? Textura, su ductilidad, suavidad al tacto. Te viene a la cabeza los pastos, Heidi y “Sonrisas y lágrimas”… Abres los ojos, partes otro poco más de queso (para este pan; y otro poco más de pan para este queso) y sigue feliz con este queso. Tan distinto a sus otros quesos; y tan distinto a otros quesos de cabra. ¡¡ Reketemás !!
Juer, qué contraste tan radical, por un lado Heidi y “Sonrisas y Lágrimas”, y por otro, El Barraco, pueblo en el que nunca he estado pero que me suena ferozmente machorras, punto inquietante, como descarnado, acerbo.
No me digas por qué.
¡ … lo que son las distancias, ché ! Abulense, si bien cercano a Madrid y al que se llega por la muyyyyy conocida Carretera de Los Pantanos, ande los madrileños llevan desde hace generaciones refrescando sus posaderas en el estío. ¡ Menudos atascos se forman ! De no creer. Aun más, cercano al pueblo del primer presidente electo de la democracia instaurada en el 78, si bien, a los que nos gusta el asunto del ciclismo, mentar El Barraco es levantar las orejas y decir: ¡ Angel Arroyo y “El Chava” Jiménez !
Sí sí, claro que me recuerda al Chava, no te lo he dicho porque no te hacía yo a ti aficionado ciclismo, no sé por qué…
¡ Uy lo que me ha dicho ! 🤪 Es el único deporte que sigo, y desde ñajo.
🤭