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Lo tengo relativamente cerca de casa y, pese a que me lo habían recomendado en alguna ocasión, nunca había ido. Pero por una de esas casualidades, en una sola semana me hablaron dos veces de él, y una de las fuentes era muy fidedigna, así que no me quedó otro remedio que ir ese mismo sábado.
El Horno Pastelería San Antonio está en San Antonio de Benagéber, en el pueblo, no en las urbanizaciones, y tal como sucede en los hornos buenos de Valencia y alrededores, me encontré con colas en la puerta, buena señal. La cola se despachó rápido pues tiene gente expeditiva tras el mostrador, pim pan pim pan ¿algo más? Conmigo tardaron un poquito más porque me vine arriba y me llevé medio horno.
Todo lo que me llevé estaba muy rico. Curioso el premiado pan de queso servilleta, con una textura entre cremosa y migosa, otro par de panes muy ricos también, sobre todo la focaccia de aceite. Había varias cocas saladas, alargadas tamaño chapata grande, la que elegí, la coca de verduras, queso y jamón fue una perdición, pues en el horneado las verduras habían desprendido sus jugos habiendo quedado atrapados éstos en la masa de la coca, uffff. Y las cositas dulces, nivelazo también: brutales los croissants de chocolate, rosquillas de las de toda la vida, susos, palmeritas… bien, bien. Las tartas volaban, lo dejé para otra ocasión así que no puedo opinar, pero vaya pintón tenían.
Lleva fama de ser el mejor horno de la comarca, no sé si lo es, pero desde luego es un horno estupendo. Además tiene como a 20 metros una pequeñita bodega con poquitos vinos pero bien seleccionados y seccioncilla de productos delicatessen, que hace el viajecito de lo más rentable.
Me he aprendido el caminito.