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“Volverán los tintos opulentos
en tu bodega sus botellas a brillar.
Y otra vez, con el ala en tus cristales,
jugando llamarán”
Reivindico los tintos poderosos, estructurados, opulentos, con dos… ¡Basta ya de blancocentrismo melindroso! ¡Hay lugar para todo! ¡No nos miren mal, oigan, a los que bebemos estos vinos!
Este monastrell jumillano coupage con un poco de syrah, es una bestia parda… pero domada. Qué placer me ha dado.
De color picota muy vivo y alta capa, en nariz es intenso y muy expresivo, con la fruta, roja y negra a la sazón ambas, muy presente, a la que acompañan matices especiados, suaves lácteos, algún balsámico y notas ahumadas.
Ay amigo en boca que gozada, qué opulencia, qué corpulencia, qué poderío, buuuahhh. Te invade las papilas esféricamente, pero sin ofender, sin daños colaterales, casi acariciante. Golosidad sin pasarse y frescura, sí, frescura. 15’5 grados de alegría.
Viva Jumilla y los jumillanos, oño!