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Stop es un restaurante al que me llevaron unos lugareños hace muchos años un día que andaba por la zona de Tarancón haciendo gestiones comerciales, bajo la premisa de que “aquí se come bien, platos manchegos, y bien de precio”. Y al que he vuelto varias veces, cuando hago viajes desde Valencia “más allá de Madrí” y cae bien la hora.
Se trata, en origen, de un restaurante de carretera, en el kilómetro 83 de la carretera Madrid-Valencia, lo fundó Manuel González Bonilla en 1962. Hoy queda un par de km alejado de la A3, hay que internarse hacia Tarancón, pero no pierdes tiempo apenas, está a la entrada, y tiene un buen parking cubierto.
En Tarancón, en el centro, me cuentan que hay mejores opciones, las tengo anotadas, pero siempre me da pereza, sin embargo aquí, ninguna, ya que entre que no hay que reservar, lo comentado del fácil y rápido acceso y que siempre salgo contento… pues vuelve la mula al trigo, Rodrigo.
Las instalaciones son austeras y discretas, muy amplias y desahogadas, cuidadas, están también especializados en BBCs.
En la sala principal, la de restaurante, se está bien, buenas mesas, bien vestidas y dotadas. Siempre hay gente, ahí se da cita peña de lo más diversa, trabajadores con mono, sin mono, ejecutivos, viajantes, viajeros… Unos al menú del día, otros a un picoteo, otros a un festival.
Íbamos una compañera y yo, camino de Toledo, y tenía yo en la cabeza unos gazpachos y tal. Pero mira, no recordaba yo que gazpachos, en plural y líquidos, no hay, aquí lo tienen en singular y sólido, el llamado “gazpacho pastor”.
Así que, cuidándonos un poco porque había que seguir viaje, nos hicimos una no tan comedida exaltación manchega”. Hala, que va (copio y pego de la carta de su web, que me gusta lo bien que describe cada plato):
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• Ajoarriero. Tradición manchega en cada bocado: bacalao desmigado con patata, ajo y aceite
• Lomo de Orza. Adobado y hecho a fuego lento, regado con aceite de su elaboración.
• Zarajo de Cordero Lechal. Auténtico sabor conquense: trenzado de tripa de cordero lechal sobre sarmiento.
• Gazpacho Pastor. Hecho con carne de caza y torta cenceña desmenuzada
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Lo dicho, todo rico. Sin menoscabo del resto, destacar el lomo de orza, para comerte un pozal.
Lástima que siempre vaya con prisas y midiéndome por lo del coche, porque de verdad que yo aquí como a gusto. Algún día tengo que parar si prisas y sin tener que conducir inmediatamente después.
Me gusta que al gazpacho pastor le pongan uvas negras, me recuerda a mi tierra, también le ponemos uvas, y negras, a otro plato que comparte apellido y oficio, aunque no género, con el manchego del que hablamos: “migas a la pastora”.
Buenos emplatados, sencillos, claro, pero muy cuidados y en vajilla rústica variada y de cierto nivel, mucho más del esperado en un lugar de este perfil.
Vino, el tinto que había por copas, Cerro Pasaconsol 2023, sorpresón, qué bien me supo, cencibel 100% de 5 meses en tinaja de barro y 6 en roble francés, de Bodegas Antonio Serrano (Villarrobledo).
Bien el servicio, la jefa o dueña, o hija de los dueños, porque es más bien joven, es encantadora y lleva muy bien el negocio, apoyada por un equipo de camareros de la zona, disciplinados y agradables.
Pues eso, que volveré, claro que volveré. Y, como decía, si puedo, sin prisas ni obligaciones.
En Tarancón tienes Essentia, que supongo conoces. Buena carne y carta de vinos de relumbrón. Pero merece tiempo. Yo lo de comer y seguir viaje, no lo veo, soy de comer algo rápido y seguir.
Lo ten, lo ten, a ver si voy un día tranquilo.
Gracias!
Lo de comer en ruta fuertessito (como decía alguien que desapareció en combate) desde luego no es lo ideal, pero…
Más que fuerte, que también, me refería a comer largo, de tiempo.