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… y este es para mi el bar del mercado (sí, el del Claustro de El Carmen – Es Claustre – ). Porque dentro ya hay demasiados agüacates, ceviches, tartares y Aperol. En la pizarra de este hay morros fritos y torreznos. ¡ Hay partido !
Este bar se encuentra en la parte de atrás, por donde entra la mercancía al mercado; es la puerta que da al barrio. Y ambas cosas importan. Su horario y ritmos están en esa línea, y no en la comercial estándar (pronunciada crucerista). Es allí donde van a tomar algo rápido los trabajadores que están liados con la diaria estiba.
En el horario tempranero madre en la cocina, y fuera si conviene, e hijo en barra. De la cocina salen salchichas, albóndigas, algún otro guiso que no acierto a vislumbrar, tortilla de patatas… Entran trabajadores, unos piden que les metan algo de eso en bocadillo, que tienen que irse. Otros tienen al menos el tiempo justo de “hacer” un café.
Y ese ritmo es hasta medio día, pues hasta esa hora hasta la que hay tapas/raciones o bocadillos calientes, de cocina. El resto del día lo que quieras del bar, pero frío, que ya no hay cocina. Y en esa segunda parte del público el asunto es más tranquilo de café a media tarde o unas cervezas según se va despidiendo el sol. Ritmo de barrio.
Arrancaba el día y, por supuesto acodado en barra, de cabeza a la tortilla de patatas. Casera, maternal, y ajena a cualquier moda. Esto es cuajada y tenedor-Excalibur. Y la pruebas y está buena, en lo que es y su contexto. Pincho (5 EUR) generoso y acompañado de pan con tomate. Por otro lado no puede uno ser ajeno a la naturaleza propia, y el desayuno de tortilla de patatas es… con café con leche 😇😅 Y oye, sorprendente. Un café con leche notable (1,8 EUR). Significativamente mejor de lo que uno espera de un bar de barrio.
Pues esta libre elección de hacer barrio y comenzar el día bien vestido por 6,8 EUR.