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Na Num es un pequeño local en Chueca que ha abierto Lis Ra, una joven argentina de raíces coreanas y donde, a modo de bistró, practica una cocina coreana, más o menos clásica, más o menos actualizada, con algún toque argentino, español y mediterraneo.
Pequeño local, digo, con una barra a la izquierda donde se puede comer y unas pocas mesitas. Todo con una iluminación tenue.
La carta consiste en una serie de pequeños platillos, pensados para compartir, que por lo visto es lo que quiere decir na num en coreano.
Éramos cuatro y pedimos:
– Tomate. Tomates, higos, vinagreta de choonjang, tocino ibérico, alcaparras. Un plato muy original, con toques agriopicantes, de la salsa que, además lleva naranja.
– Ceviche de vieiras. Leche de tigre de kimchi, granada, granola de trigo sarraceno, Gim (alga). Un plato con un picante ligero y muy original, mezclado el clásico ceviche con el toque del kimchi coreano. El trigo sarraceno le da un punto.
– Setas ahumadas. Kimchi asado, puré de coliflor, pangrattato, parmigiano reggiano. Algo más picante, estando bien, quizás el plato que menos me entusiamó.
– Saewo. Gambas con mantequilla de pimentón, crema de tofu, dognchimi (kimchi blanco), piña. También muy rico, una mezcla de sabores muy peculiar y un punto de las gambas de 10.
– Degustación de banchan. Variedad de kimchis y acompañamientos tradicionales coreanos. Para probar varios tipos de fermentados y encurtidos. Bien.
– Mungyo-samgyup ssam. El clásico ssam para envolver con lechuga, pero con pulpo y panceta en salsa picante de albaricoque, hojas verdes, ssamjang. También algo picante, pero no demasiado. Muy bueno.
– Bulgogi. Ojo de bifé argentino marinado en salsa de soja, manzana y vino. Furikake. El clásico corte argentino (pero con punto español) y con ese punto coreano. Hubo que pedir otro.
Y luego los postres:
– Mitsutgaru pudding. Postre húmedo de coco, chocolate blanco, mistugaru (una especie de bebida coreana de cereales), mango-maracuyá. Fresco.
– Chapssal donut. Donuts de arroz glutinoso, cereza, helado de dulce de leche. Una especie de mochi, pero con masa de donut. Original.
La carta de vinos es cortita, con cosas bien escogidas de todos lados, con algún vino argentino curioso. Precios algo subidos y cristalería mediocre. Pedimos un sauvignon blanc naranja austriaco de Maria & Sepp Muster: Sgaminegg a 75 euros. Delicioso.
Un lugar tremendamente original.
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