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A un pasito de la preciosa reserva de la biosfera transfronteriza de Geres-Xures se encuentra este coqueto restaurante capitaneado por una pareja de jóvenes (aquí él está en sala y ella en cocina, aunque parece que cocinan ambos).
Así que estas dos personas se ocupan de todo. En una casa de aldea gallega. Abajo una barra y unas pocas mesas, a modo de taberna. Y la cocina. Y arriba un pequeño saloncito para 10-12 personas.
Pedimos el menú largo (85 euros). Y pego directamente el menú de la web:
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Huerta, mar y tierra
Panna cotta de pino, boletus y caramelo de piña
Bocado de mejillón a la gallega
Aperitivos de comer de un bocado, una cucharita con la pannacotta y una especie de alfajor de mejillón. Bien para abrir boca.
Memoria a Galicia. Un curioso juego en el que versionan el caldo gallego. La berza arriba, con una crema de judía y trocitos de chorizo, apoyado sobre un chupito del caldo. Tan rico como original
Cannolo, vaca madurada, manzana fermentada y nata ahumada. Orella (oreja), el clásico postre gallego envuelto como un cannolo siciliano relleno de un steak de ternera y nata. Un juego divertido y sabroso.
Mantequilla de laurel y ceniza vegetal. Acompañada de un rico pan.
Vegetal
Cebolla Chata de Galicia en tres texturas. El clásico juego con la cebolla my trabajada de los cocineros modernos. Rica y original.
Tomate, agua de tomate, demi-glace, semillas de mostaza encurtidas y crema agria. No el mejor plato, pero sí el más sorprendente. Un tomate super trabajado de modo que parece casi una carne, un trozo de bacon barbacoa.
Morrillo de Atún rojo, faba, hinojo confitado y salsa unagi. Platazo.
Mar
Carpaccio de mar, anacardo, alga codium y fresa. Cigala con velouté. Ligero y rico.
Pescado
Pescado de mercado, beurre blanc, pesto de halófilas y saúco. En este caso lubina de aquanaria, sorprendente en Galicia, pero querrán asegurarse el suministro. Rica, aunque menos sorprendente que los primeros pases, como pasa casi siempre en estos restaurantes.
Carne
Carne de mercado, toffee de chirivía, ajo negro. En nuestro caso galo (gallo) celta. Rico y sabroso.
Dulce
Nuestro entorno. Un postre imitando a una bellota, con chocolate blanco y alguna otra cosa que no recuerdo.
Sopas de burro cansado. Interpretación de un postre muy local, que consiste en unas sopas de pan con vino tinto aromatizado. Aquí le añaden una crema inglesa, unas migas de pan y un vino tinto muy reducido.
Petit fours. Una cajita con tres pequeñas golosinas (bizcocho gallego, nube de nata y brownie).
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Todo muy bueno, y sobre todo, bastante original, con el tomate, el caldo gallego y el atún como mejores platos.
Carta de vinos corta, con buenas referencias a precios comedidos. Tienen vino de fuera de Galicia y algunos ejemplos europeos. Quizás me falten más referencias locales. Muy buenas copas. Elegimos el rico vino naranja de Daterra Viticultores Gavela da Vila 2020, palomino de viñas muy viejas con maceración de pieles.
Un sitio muy agradable, bastante alejado de casi todo, pero la zona es muy bonita.
Todo esto fueron 105 euros por persona.