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Decepción.
Mira que llevo años defendiendo el Agudo como alternativa económica y costumbrista al mítico Casa Royo -también es cierto que siempre ha sido refugio de pirolas y escapadas en mis días escolares, y a lo mejor no era absolutamente imparcial-, pero aprovechando un cumpleaños infantil en Utebo a primera hora de la tarde, decidimos volver con la familia, necesitaba mi dosis mensual de ternasco a la brasa.
Aunque disponen de menú, arrancamos con una ración de tortillón de patatas, y que es algo que frecuento cuando me toca pasar al ahora colegio de mis hijas, y un par de croquetas para las niñas ya que se nos había hecho tarde.
Entrantes a compartir a base de calamares (buen rebozado) y una de chorizo y longaniza a la brasa excedida en ésta, y que no era buen presagio. Y ya de principales, una ensalada doble de toda la vida, un par de raciones (ya había habido demasiado entrante) de ternasco y patatas aparte. Y aquí es donde me llegó la decepción, y es que entre el corte (demasiado fino), y que estaban demasiado hechas, pues se quedó en un ternasco mediocre. Total con agua y una botella de Coto de Hayas Crianza, salimos de los 4 por 68 €, que es poco más de 15€ por persona, y tampoco es para exigir mucho, pero que se carguen así su producto estrella…
Seguramente volveré (aparte de por la tortilla, claro), a ver si ha sido un problema puntual, o hay responsable brasero nuevo y necesita cogerle aun el punto, pero desde luego, lo recomendaré con cautela.